«Turismo Sexual en el Caribe»

Jacqueline Sánchez Taylor

Editado y traducido de "Sex Tourism in the Caribbean", Jacqueline Sánchez Taylor: University of Leicester. Capítulo 'Turismo, Viajes y Sexo'. Eds. Stephen Clift and Simon Carter (1999), Cassell.

Si desea ver las 2 partes en una sola página, pulse aquí.

Primera Parte

Jamaica, la República Dominicana y Cuba, al igual que otros destinos vacacionales subdesarrollados económicamente, son mercadeados como lugares culturalmente diferentes y se promueve para que todos los turistas vean esta 'diferencia' como un componente al cual tienen derecho a consumir en sus vacaciones. La construcción de la diferencia gira alrededor de ideas tales como 'natural' vs. 'civilizado', descanso vs. trabajo y exótico vs. mundano, rico vs. pobre, sexual vs. represivo, poder vs. sin poder.

Chica en la playa

Los turistas sexuales occidentales, blancos, masculinos, han estado viajando a países del 'Tercer Mundo' durante muchos años y no hay nada nuevo en este contexto en cuanto la explotación sexual de las mujeres locales. De hecho, hay una larga historia de explotación sexual de las mujeres durante la época colonial, y los hombres occidentales, por mucho tiempo, han proyectado sus fantasías turísticas sobre el Otro 'primitivo'/natural. Pero el gran avance de la industria turística está convirtiendo esta clase de fantasía post-colonial en un artículo de consumo masivo.

Las guías sexuales escritas por hombres blancos occidentales explotan la idea de la 'diferencia' para justificar la explotación de mujeres negras en estos países. Ellos le dicen a los turistas que la prostitución no tiene el mismo significado en el Caribe como la prostitución en Occidente. Las guías sexuales dicen que las mujeres caribeñas realmente no son prostitutas sino 'chicas amables' ['nice' girls] que les gusta disfrutar de un buen momento. Un componente clave del turismo sexual es la objectificación de un 'Otro' sexualizado y racializado. Bruce Cassier, autor y confeso turista sexual, dice: "Uno piensa en esas increíbles... mujeres, que van en color desde chocolate blanco hasta chocolate oscuro, disponibles ante el menor movimiento afirmativo con tu cabeza o al simple toque de sombrero." El estereotipo racista de la mujer negra, exótica y erótica, también es una imágen que se usa para vender turismo sexual en países como la República Dominicana y Cuba. 'Negrura', y la ideología que la fundamenta, es parte del producto que están comprando los turistas sexuales.

Los turistas sexuales no son un grupo homogéneo: pueden ser mujeres u hombres, negros, asiáticos o blancos, homosexuales o heterosexuales, clase media o trabajadora. Numéricamente, el grupo principal de turistas sexuales son hombres occidentales, blancos y heterosexuales. Sin embargo, es importante reconocer que incluso dentro de este grupo hay diversidad en términos de intereses sexuales y actitudes hacia el uso de la prostitución. Aún cuando sea necesario reconocer diferencias entre los turistas sexuales en cuanto a sus prácticas sexuales, deso tentativamente sugerir que el turismo sexual le ofrece a todos ellos las oportunidades para afirmar una particular identidad, con base racial y de género.

En cuanto a los turistas sexuales hombres y blancos, no es solamente sexo barato lo que buscan. También les gusta viajar a países del 'Tercer Mundo' porque siente que se restaura de alguna manera el órden apropiado entre los géneros y entre las 'razas'. Las mujeres y chicas están dispuestas a sus deseos, los negros, hispanos y asiáticos les sirven, les lustran los zapatos, les limpian sus habitaciones y demás. Todo como debe ser.

En su hogar, el activismo político negro y la política feminista han retado y minado el incuestionado poder que le daba un sentido de autoestima a algunos hombres blancos en cuando a su género e identidad racial. En este sentido, los turistas sexuales encuentran que se afirma su masculinidad y poder racial de forma que no ocurren en su país. Por ejemplo, turistas sexuales describían como les gustaba la República Dominicana debido a que, como Occidentales blancos, eran puestos en el ápice de la jerarquía social, económica y racial. Dos canadienses explicaban que en el Canadá, el sistema de bienestar público penalizaba los individuos que trabajaban duro como ellos mientras que premiaba a los negros vagos y sin oficios que vivían a expensas del estado.

Mientras conversábamos, dos niños de ocho y diez años, se aproximaron ofreciendo lustrar sus zapatos. Estábamos en un bar y ya había pasado la media noche, y aún así estos niños estaban caminando descalzos en búsqueda de zapatos de turistas que lustrar para obtener algún dinero para sus familias. Uno de estos turistas sexuales dijo: "En el Canadá, esos niños estarían sentados frente al televisor por cable. Sus padres estarían en la beneficiencia, y toda la familia estaría viendo la TV. Lo sé. Trabajo en bienes raíces, y veo a esas personas, cómo viven. Ellos no desean trabajar. Ellos solamente consiguen su ayuda de beneficiencia, y se le pasa la factura al contribuyente." Como muchos otros turistas sexuales, estos hombres se sentían resentidos porque los negros en el Canadá disfrutaran de apenas unos derechos básicos y preferían ver que las mujeres y los niños se prostituyeran en lugar de estar "chupando" el estado. "Por lo menos, ellos devuelven algo," observaron.

Pero los turistas sexuales también puede expresar formas más sutiles de racismo. Algunos también quieren creer que están invirtiendo las hostiles 'relaciones raciales' de su propio país al mezclarse con negros en Cuba y la República Dominicana. Sus relaciones sexuales con prostitutas se convierten parcialmente en una manera de aprender sobre la 'cultura real', promover la harmonía racial e invertir los temores sobre los conflictos 'raciales'. Aunque en sus propios países se sienten incapaces de aproximarse a hombres y mujeres negros, cuando viajan logran 'aproximarse' a los 'Otros' y acortar realmente las diferencias. Un fotógrafo de Londres se quejaba de que en Londres, "Las personas de color se mantienen separadas," y que las chicas negras "no saldrían" con él. Sin embargo, en Cuba su poder económico significaba que se le acercaran personas negras, algo que él tomó como que implicaba que en "Cuba no hay racismo."

No solamente se calman las ansiedades sobre el poder racializado, sino también las ansiedades relacionadas con el género. Los turistas sexuales también se encuentran muy resentidos del poder que ellos perciben que tienen las mujeres en Occidente. Ellos temen la capacidad de las mujeres occidentales para rechazar sus acosos sexuales y están alarmados por sus demandas de igualdad. Un comerciante de 37 años en Cuba sostenía que las mujeres británicas demandan demasiado de los hombres.

"Es gracioso, pero en Inglaterra, las chicas que me gustan yo no les gusto, y a las que les gusto, no me gustan. Tienden a ser del tipo regordeta y mayores, sabes, de 35, pero sus caras, parecen de 40. Pero en Cuba, yo les gusto a chicas realmente hermosas. Ellas están sobre mi. Me tratan como a una estrella. Mi amiga es completamente negra, ella es hermosa. Ella es bailarina. Está tan en forma que realmente me avergüenza. No hago mucho ejercicio... Soy un mercader en el mercado, pero realmente he logrado mucho por mí mismo. Compré una casa en la Isla de Dogs antes del 'boom' de las propiedades, e hice mucho dinero en eso. Así que estoy residiendo ahora en Wimbledon. Pero las chicas inglesas, ellas desean a alguien con un buen empleo y que tenga dinero. Ellas no quieren a alguien como yo. Desean un abogado o un doctor o algo, desean escalar en el mundo, y no las puedo culpar... Las chicas cubanas no esperan mucho. Si sacas a cenar a una chica cubana, ella está agradecida, mientras que una chica inglesa estaría agradecida pero realmente desea más."

Las mujeres prostitutas en el Caribe español, por contraste, ni retan ni demandan mucho de los turistas sexuales masculinos. Otro turista sexual, un policía de Estados Unidos, me dijo que le gustaba ir a la República Dominicana porque allí se convertía en un objeto deseable con gran demanda. "En los Estados [Unidos]," dijo, "hay 20 hombres por cada chica, aquí hay 20 chicas por cada hombre, y todas ellas están deseosas por complacer." Un par de mineros de Yorkshire también estaban entusiasmado sobre el hecho de que las chicas con las que ellos estaban no solamente tenían sexo con ellos, sino que también les lavaban sus piés en la playa, les ponían lociones protectoras en sus espaldas, les limpiaban sus habitaciones y se los disputaban, todo por apenas US$25.

2da. parte Siguiente


Algunos temas

Página inicial