21 de marzo de 2013

Cómo el turismo puede aliviar la pobreza

Pueblo turístico maasai, Kenia
The Travel Foundation ha ayudado a desarrollar un sistema de tickets para excursiones al pueblo Maasai en Kenia
que redirige las tasas a la comunidad para invertir en educación y sanidad.

Los visitantes a países en desarrollo a menudo quieren hacer algo por la pobreza a la que han estado expuestos. Pero el mero hecho de viajar puede hacer la diferencia.

El número de viajeros internacionales alcanzó mil millones por primera vez en 2012 - y eso significa más dinero para la industria. De acuerdo con la Organización Mundial de Turismo de las Naciones Unidas, el turismo no solamente representa un 5% del Producto Interno Bruto del mundo, sino que también representa uno de cada 12 puestos de trabajo en todo el mundo, y ya es la fuente número uno o dos de los ingresos por exportación para 20 de los 48 países menos desarrollados, incluyendo Tanzania y Samoa.

"El turismo se ha descrito como la mayor transferencia mundial de recursos de los ricos a los pobres, y supera la ayuda internacional", afirmó Salli Felton, en calidad de directora ejecutiva de The Travel Foundation, una organización benéfica del Reino Unido que trabaja con la industria de viajes en temas de sostenibilidad.

Pero conseguir que el dinero del turismo llegue a los pobres puede ser más fácil en la teoría que una realidad. Muchas veces los dólares del turismo - tales como los gastados en resorts de propiedad extranjera y en los operadores turísticos - no se quedan en los destinos de los viajeros. Además, Felton explicó que "los países en desarrollo a menudo también hay que importar bienes de equipos, alimentos y otros del extranjero para satisfacer las expectativas y los estándares de turistas". Eso significa que los hoteles y restaurantes no están comprando bienes a nivel local y apoyando al empleo y a las empresas en sus países de origen.

Aún así, los expertos ven el progreso - y potenciales. Hay muchos ejemplos de pequeños proyectos locales que han ayudado a las comunidades de bajos ingresos. Por ejemplo, los viajeros pueden participar en excursiones al pueblo Maasai en Kenia, donde casi la totalidad de los honorarios antes iba a guías externos en vez de a los aldeanos. Pero la Travel Foundation ayudó a desarrollar un sistema de tickets que redirige las tasas a la comunidad, que utilizó el dinero para invertir en educación y sanidad.

Los microcréditos a emprendedores locales también han recibido mucha atención en años recientes. Kristin Lamoureux, directora del Instituto Internacional de Estudios Turísticos de la Universidad George Washington en Washington DC, dijo que hay muchos ejemplos de personas locales que sólo necesitan el capital para conseguir un negocio local - dando el ejemplo de una mujer en la República Dominicana que recibió un pequeño préstamo para iniciar un puesto de jugos, luego se expandió a seis puestos y 12 empleados. Y también hay empresas de propiedad comunal, como el Ecolodge Chalalán en Bolivia, que fue creada con la ayuda financiera de la organización ambientalista estadounidense Conservation International. Chalalán ha sido totalmente propiedad de la comunidad local desde 2001, proporcionando ingresos a 70 familias y alternativas de empleo a la tala y la caza.

Pero los grandes operadores de viajes - como las cadenas hoteleras más importantes - cada vez juegan un papel importante. El desarrollo del turismo en pequeña escala es bueno, dijo Lamoureux, "pero también tenemos que centrarnos en los grandes interesados". Y la noticia es bastante buena: "Hace 10 años esos hoteles están alentando a los huéspedes a reutilizar sus toallas, y ahora están hablando de bienestar social".

Por ejemplo, Ritz Carlton tiene Huellas Comunitarias, un programa de responsabilidad social y ambiental que, entre otras iniciativas, cuenta con hoteles y su personal asociado con organizaciones locales en cuestiones de la infancia, el hambre y la pobreza a través de tutorías, programas de voluntariado y formación de jóvenes. Los huéspedes también pueden participar a través de oportunidades de actividades voluntarias de medio día, tales como la plantación de árboles en Atlanta, Georgia, con una iniciativa local que pretende lograr más árboles para las comunidades urbanas, u operaciones de conseguir donaciones de alimentos para una organización de lucha contra el hambre en Filadelfia.

Los grandes hoteles y las atracciones más importantes también tienen "una mayor conciencia de que la simple creación de puestos de trabajo no significa necesariamente que usted está creando alternativas económicas para los más pobres de los pobres", dijo Lamoureux. Hay más atención a la educación de los jóvenes y la tutoría para que puedan trabajar en el ámbito profesional, y también preparando a los empleados para pasar a la gerencia media y alta. "Realmente creo que será una iniciativa importante de la industria del turismo ... en los próximos 10 a 20 años", agregó Lamoureux.

Los viajeros también pueden tomar medidas por sí mismos. Felton recomienda pedir a los agentes de viajes sobre la propiedad de un hotel o si está afiliado a un programa de certificación sustentable, como Travelife, que premia a los hoteles que cumplen con criterios de responsabilidad social y ambiental. Lamoureux sugiere preguntar qué políticas de responsabilidad social tienen proveedores turísticos y qué tantos de sus empleados y directivos son residentes locales. Los viajeros también deben "salir fuera de las paredes del hotel y tratar de utilizar su poder de compra", dijo Felton. Comer en restaurantes, hacer compras locales y usar guías locales. "Va a sacar más provecho de sus vacaciones y asegurará que la gente se beneficie de su estancia."

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