9 de junio de 2010

Turismo a la orilla de un volcán en erupción en Guatemala

Caminando frente al volcán Pacaya
Miles de personas se han acercado al volcán para admirar el fenómeno.

La erupción del volcán Pacaya, en Guatemala, forzó la evacuación de muchos de los habitantes de las comunidades aledañas, que perdieron además sus casas y cultivos.

Otros, sin embargo, han encontrado en el fenómeno natural una nueva -aunque algo peligrosa- fuente de ingresos: turismo de aventura, en una de sus versiones más extremas.

Efectivamente, los curiosos no han dejado de llegar a la zona para admirar el río de lava que fluye del volcán, a pesar que el gobierno restringió el acceso al Parque Nacional que hospeda a la montaña antes de la erupción del 27 de mayo.

"Las instituciones encargadas de la seguridad pública no dejan, por lógica, subir turistas al volcán, aunque ya está menos activo" dijo Antonio Muñoz, fundador del Comité Local de Turismo de San Vicente-Pacaya, el municipio donde opera el Parque Nacional.

"Pero del lado oriental del volcán, en el municipio de Los Pocitos, ahí sí está llegando el turismo, porque no hay control. Es que en esa zona nunca había sido explotado el turismo. Y además, ahorita ahí está el espectáculo principal" explicó Muñoz.

Por el momento, los improvisados guías locales están cobrando 10 quetzales (US$1.25) para acompañar a los turistas hasta el volcán, atravesando para ello una finca privada.

"Sólo este fin de semana vinieron unas 2 mil personas o más", le confió el martes a una agencia de noticias Lourdes Barillas, quien coordina la recolecta de fondos para la reconstrucción de las viviendas destruidas por la erupción en la comunidad de Los Pocitos.

Con cuidado

El servicio, sin embargo, está siendo prestado en contra de las advertencias oficiales, que recomiendan a los turistas esperar a que se reabra oficialmente el Parque Nacional.

"No es recomendable (ir por cuenta propia). No hay senderos definidos y el riesgo de perderse es muy alto", dijo Francisco Roa, quien trabaja en el departamento de asistencia al turista del Instituto Guatemalteco de Turismo, INGUAT.

En abril de este año, una turista venezolana y su guía local perdieron la vida mientras escalaban el volcán, cuando se produjo un derrumbe de rocas que los sepultó.

Y una súbita explosión del Pacaya también podría tener consecuencias fatales: así perdió la vida el pasado 27 de mayo un periodista local que le estaba dando cobertura a la erupción.

Roa cree, sin embargo, que la disminución de la actividad volcánica podría hacer posible que el parque reabra a inicios de la próxima semana, cuando finalicen las labores de limpieza y reconstrucción de los senderos y de su Centro de Visitantes.

Destino obligatorio

Antonio Muñoz sostiene que cuando el volcán empezó a ponerse más activo en el año 2006, los turistas atendidos por el sistema de turismo de San Vicente-Pacaya ya alcanzaban entre los 200 y 300 extranjeros por día.

Erupción del Pacaya en el 2000
Un mes antes de la última erupción del Pacaya, una turista venezolana falleció a causa de un derrumbe.

"Más unos 1.500 visitantes locales los fines de semanas o días feriados" afirmó.

Por eso, la comunidad espera con ansia la reapertura del parque. Aunque el ex presidente del comité de turismo local afirma que los recursos derivados del turismo no se han reinvertido adecuadamente en mayor comodidad y seguridad a los turistas, ni en beneficios para las comunidades vecinas.

Los volcanes, activos o no, son en cualquier caso una de las principales atracciones turísticas de Centroamérica.

Entre los diez principales destinos turísticos de Guatemala -según el INGUAT- figura por ejemplo el extinto volcán Ipala, localizado entre las ciudades de Jutiapa y Chiquimula, en el oriente del país.

En Nicaragua, el volcán Cerro Negro -que hizo erupción por última vez en agosto de 1999- es un destino popular entre los amantes de los deportes extremos, que acostumbran bajar sus laderas deslizándose en tablas de "snowboard".

Y el Parque Nacional Volcán Masaya, con su caldera de lava hirviente, es un destino aún más popular.

En Costa Rica, por su parte, se destaca el volcán Arenal, considerado uno de los 10 volcanes más activos del mundo.

Este volcán tiene 1.657 metros de altura y su última gran erupción se produjo el 29 de julio de 1968. Pero expulsa rocas y ceniza casi a diario, lo que lo convierte en un imán para los turistas que visitan la región.

La lista de volcanes activos en la zona incluye además al Turrialba, Irazú y Poás, en Costa Rica; San Cristóbal y Concepción, en Nicaragua; San Miguel, Santa Ana e Izalco, en El Salvador; y los volcanes Santa María y Fuego, en Guatemala.

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