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Vida de un Ciclón Tropical

Huracán Andrew
Huracán Andrew, 1992

Un Ciclón Tropical pasará a través de una serie de etapas desde que nace hasta su disipación. Primeramente, empiezan como una perturbación tropical: una gran área de tronadas organizadas que mantiene su identidad por más de 24 horas. Si el área de tronadas se organiza llegado así a desarrollar una rotación definida y los vientos se vuelven fuertes, el sistema asciende a una depresión tropical. En este punto, existe un centro de baja presión (hay por lo menos una isobara cerrada) y se le asigna un número.

Si los vientos continúan aumentando su velocidad hasta 63 kilómetros por hora (34 nudos), el sistema se convierte en una tormenta tropical y se le asigna un nombre. En esta etapa, el sistema tiene varias isobaras cerradas en la superficie. La tormenta se vuelve más organizada y la circulación alrededor del centro de la tormenta se intensifica. A medida que las presiones superficiales continúan descendiendo, la tormenta se convierte en un huracán cuando la velocidad del viento alcanza 118 kilómetros por hora (64 knots). Se desarrolla un ojo, el cual corresponde a la menor presión atmosférica cerca del centro de la tormenta, con bandas espirales de lluvia girando a su alrededor.

Un huracán empezará a disiparse cuando desaparecen las condiciones para la formación de un ciclón tropical. Cuando una tormenta pasa sobre aguas más frías, empezará a disiparse ya que su principal fuente de energía, el océano caliente, ya no se encuentra. Cuando un huracán penetra en tierra, empezará a disiparse porque ha desaparecido su fuente energécia (las aguas cálidas). Ya que el terreno es una superficie rugosa, la fricción frenará el movimiento de la tormenta, desorganizando el flujo de bajo nivel hacia el huracán, y debilitando la profunda convección.


Movimiento de los Ciclones Tropicales

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