Smog in Beijing La contaminación atmosférica

Lucha contra la contaminación atmosférica

Acciones para combatir la contaminación atmosférica

Acciones preventivas

Las acciones preventivas son aquellas dirigidas a evitar que aparezcan los problemas de contaminación atmosférica. Entre las distintas acciones posibles podemos destacar la planificación urbana, los estudios previos de evaluación de impacto ambiental y el ahorro energético.

La planificación urbana

Muchos de los problemas de contaminación atmosférica que hoy sufren las grandes ciudades podrían haberse evitado, o al menos atenuado, mediante una planificación adecuada de la estructura urbanística de las ciudades y una localización de actividades y polígonos industriales que hubiera tenido en cuenta condicionamientos medioambientales.

Partiendo de la base de que las principales fuentes de contaminación atmosférica de los núcleos urbanos son los vehículos, las calefacciones domésticas y la industria, es necesario para evitar la aparición de estos problemas emprender una serie de acciones preventivas coordinadas, encaminadas a reducir las emisiones de estas fuentes. Entre estas acciones podemos distinguir:

  • Fomentar el uso de combustibles de bajo poder contaminante.
  • Estimular el ahorro energético.
  • Fomentar el uso de tecnologías poco contaminantes.
  • Aplicación de innovaciones tecnológicas a los vehículos.
  • Planificar de forma adecuada el tráfico viario.
  • Introducción en los planes de ordenamiento urbano criterios medio ambientales tales como:
    • Clasificación de industrias por sus efectos ambientales a la hora de ubicarlas en las zonas industriales, situando la industria pesada en las zonas más ventiladas y a sotavento de las áreas habitadas.

    • Creación de zonas amortiguadoras, en las que crezca la vegetación, entre las zonas industriales y las áreas con viviendas.

    • Alejar los viales de tráfico intenso de las zonas céntricas y residenciales, fomentando en lo posible el transporte público en el interior de las ciudades.

    • Aprovechamiento al máximo de las propiedades de autodepuración de la atmósfera, a través del mejor conocimiento de las propiedades de la atmósfera urbana y de las condiciones meteorológicas.

La adopción de criterios ambientales en la planificación y desarrollo de las ciudades es la única medida que puede llevarnos hacia la creación de ciudades hechas para que el hombre pueda vivir, muy diferentes a las que conocemos actualmente, congestionadas y ambientalmente degradadas.

Estudios previos de impacto ambiental

Estos estudios tienen por objeto el prever rigurosamente las alteraciones que sobre el medio ambiente va a provocar la realización de determinadas acciones, planes o proyectos. Su misión principal es el prever efectos, sirviendo como instrumentos válidos que permiten introducir consideraciones ambientales en la planificación socioeconómica.

Se entiende por evaluación de impacto ambiental (EIA) aquellos estudios dirigidos a identificar, interpretar y prevenir las consecuencias medioambientales que sobre la salud del hombre, los ecosistemas o sobre los bienes pueden causar determinadas acciones, planes o proyectos humanos.

Ahorro energético

Uno de los sectores productivos que más ha contribuido al problema de la contaminación atmosférica durante las últimas décadas ha sido el energético. La disponibilidad de grandes cantidades de energía procedente de los combustibles fósiles (especialmente el petróleo) a precios relativamente baratos, hizo que durante los años 50 y 60 se incrementara extraordinariamente el consumo de estos combustibles y se produjera un gran despilfarro energético unido a una fuerte contaminación, como consecuencia de la gran cantidad de combustibles utilizados.

La medidas de ahorro energético tienen una gran incidencia tanto en un mejor aprovechamiento de los recursos naturales como en la reducción de los problemas de contaminación atmosférica, ya que para obtener la misma energía útil se requiere un consumo menor de combustibles y, por tanto, una menor emisión de contaminantes.

Puede disminuirse el consumo de energía en todos los sectores sin que por ello tenga que disminuir la actividad de los mismos. Se trata de utilizar más eficazmente la energía. Entre las medidas adoptadas con tal fin están la mejora del rendimiento térmico de los edificios, tanto residenciales como comerciales, adoptando un buen aislamiento térmico, el aumento del rendimiento energético de los vehículos y el fomento del uso de los transportes públicos en los centros urbanos.

El sector industrial, que es por lo general el mayor consumidor de energía, está haciendo un gran esfuerzo en el ahorro de energía mediante la adopción de sistemas de recuperación energética en los procesos

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