Poesía Dominicana

Enrique Henríquez

En tierra de Quisqueya

Gloriosos argonautas que en el nueve de Julio
desplegáis a los vientos un blanco pabellón,
cuando en el lar nativo pregunten vuestras damas
cómo son en Quisqueya campos y cielo y sol,

responded que los campos son montes de esmeralda
y se oye en cada rama un pájaro cantor;
que mil variadas flores perfuman el ambiente,
que es un zafiro el cielo y es un topacio el sol.

Si inquieren por nosotros: -¿Son felices?.. Decidles:
-Los vimos en cadenas vencidos a traición...
Mustias están sus frentes, sus brazos abatidos,
y en sus pechos no caben más odio y más dolor.

Aprended de nosotros, ¡oh pueblos de la América!
los peligros que encumbre la amistad del sajón;
sus tratados más nobles son pérfida asechanza,
y hay hambre de rapiña en su entraña feroz.

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