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7 de septiembre de 2006

Permafrost ruso podría acelerar el calentamiento global al derretirse

El permafrost en Siberia está, al derretirse, liberando cinco veces la cantidad del potente gas invernadero metano que lo que se pensaba anteriormente, según un estudio publicado a principios de septiembre por científicos norteamericanos y rusos.

El estudio, publicado en la revista "Nature", aumenta la preocupación sobre el aceleramiento del efecto invernadero debido a que el calentamiento global está causando cambios en el ambiente.

El equipo de investicación registró el burbujeo de metano en dos lagos que se derriten en el norte de Siberia usando evaluaciones aéreas, sensores remotos y mediciones durante todo el año.

Los científicos encontraron que la expansión de los lagos entre 1974 y 2000, favorecida por un período de calentamiento regional, aumentó las emisiones de metano en 58 por ciento.

El permafrost que se derrite libera restos ricos en carbono de plantas y animales. Estos restos se hunden hasta el fondo de los lagos, se descomponen y producen metano que burbujea hacia la superficie y a la atmósfera.

El metano liberado es de la edad Pleistoceno - unos 40,000 años, según el coautor del estudio Jeff Chanton, científico de la Universidad Estatal de Florida, Estados Unidos.

"Es claro que el proceso, descrito por los científicos como 'retroalimentación positiva al calentamiento global', ha determinado la liberación de viejas fuentes de carbono que estuvieron almacenados en el permafrost," dijo Chanton. "Esto no es bueno para la calidad de la vida humana en la Tierra."

Siberia (Foto Michael Succow)

Los investigadores resaltan que la fuente principal del metano liberado en la región es el permafrost a lo largo de los márgenes de los lagos que se derriten, que conforman el 90 por ciento de los lagos en la zona rusa de permafrost.

El permafrost siberiano está liberando grandes cantidades
de gases invernaderos cuando se derrite.
(Foto de IMCG)

Se está liberando más de 4 millones de toneladas de metano por el conjunto de lagos y humedales de Siberia, dijeron los investigadores, un valor que es de 10 a 63 por ciento mayor que los estimados previos.

Dicen que es crítico comprender la contribución al metano atmosférico global de los lagos del norte de Siberia que se derriten ya que la concentración del gas invernadero es mayor en esa latitud. Aún más, la concentración de metano se ha elevado de manera pronunciada en décadas recientes y exhiben un significativo salto estacional en esas latitudes norteñas altas.

Aunque en ninguna parte es tan prevalente o tan duradero como el dióxido de carbono, el metano es un gas invernadero más potente, con un efecto atrapador de calor 20 veces mayor que el del dióxido de carbono.

El metano es liberado por los humanos al quemar las praderas, los bosques y combustibles leñosos lo mismo que por intensa actividad ganadera, el cultivo de arroz, y de fuentes industriales - y hay pocas dudas de que estas actividades han elevado los niveles de metano en la atmósfera.

Un estudio hecho público a principios de septiembre por el British Antartic Survey encontró que duarnte los últimos 800,000 años el metano nunca había superado 750 partes por billón (ppb), pero que ahora es 1,780 pp.

Pero los científicos de todo el mundo han mostrado preocupaciones en años recientes porque el calentamiento global podría aumentar dramáticamente las emisiones de metano y dióxido de carbono desde fuentes naturales, incluyendo el permafrost, y causar así más calentamiento. Una preocupación importante es el permafrost siberiano, que era una floreciente pradera repleta de plantas y vida silvestre cuando se congeló hace unos 40,000 años.

En junio, científicos de la Academia Rusa de Ciencias dijero que el permafrost ruso - conocido como "yedoma" - podría contener unos 500 mil millones de toneladas de carbono, tanto como todo el resto del permafrost mundial.

El año pasado, científicos norteamericanos informaron que el permafrost se está derritiendo en todo el Hemisferio Norte, alterando ecosistemas y dañando carreteras y edificaciones en Alaska, Canadá y Rusia. Predijeron que más de la mitad del área cubierta por esta capa superior de permafrost podría derretirse para el 2050 y tanto como el 90 por ciento para el 2100.

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