En una reciente publicación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, IUCN, se indica que la restauración de poblaciones salvajes del bisonte americano sería beneficioso para los ecosistemas en su rango histórico desde las praderas desérticas del norte de México, por los Grandes Llanos de Estados Unidos y Canadá, hasta las praderas bajas del interior de Alaska.
Publicado luego de tres años de trabajo, el amplio estudio fue realizado por participantes de agencias gubernamentales federales en los Estados Unidos, Canadá y México; agencias estatales de los estados y provincias que forman parte del rango histórico del bisonte en los tres países; y expertos sobre bisonte de organizaciones no gubernamentales y tribales y universidades.
El bisonte, también llamado búfalo, tiene una profunda influencia sobre los ecosistemas pero, para que ocurra la restauración, es necesario que más terrenos estén disponibles para que las manadas se muevan libremente, las políticas gubernamentales deben actualizarse y el público debe cambiar su actitud hacia el bisone, según el estudio, escrito bajo los auspicios del Grupo de Especialistas de Bisonte Americano de la IUCN.

"Aunque se considera a la restauración del bisonte en las llanuras de América del Norte como uno de los esfuerzos más ambicioso y complejo de todos los intentos de conservación de especies en América del Norte, solamente tendrá éxito si se introduce legislación a los niveles locales y nacionales, con un financiamiento significativo y un cambio en la actitud hacia el animal," dice el Dr. Simon Stuart, Jefe de la Comisión de Supervivencia de las Especies de la IUCN.
"Ninguna otra especie norteamerican tiene un tan gran significado cultural y político," dice el estudio.
Hace 500 años, decenas de millones de bisontes americanas vagaban libremente en las llanuras de América del Norte, desde Alaska hasta el norte de México. Ahora el bisonte americano - que incluye tanto al bisonte de praderas como al de bosques - aparece como Casi Amenazado en la Lista Roja de Especies en Peligro de la IUCN.
Para 2008, había unos 400,000 bisontes en manadas comerciales en América del Norte, alrededor de 93 por ciento de la población continental. Pero se ha hecho muy poco progreso en décadas recientes para elevar el número de animales en manadas de conservación, que son gestionadas por su diversidad genética y papeles ecológicos.
Según el estudio, en 2008 había 61 manadas de conservación de bisonte de praderas en América del Norte con alrededor de 20.500 animales, y 11 manadas de conservación del bisonte de bosque, con casi 11,000 animales.
"Aunque se hizo progresos significativos para salvar al bisonte de la extinción durante el siglo 20, queda mucho trabajo por hacer para restaurar las manadas de conservación por todo su vasto rango geográfico," dice el Dr. Cormack Gates, Profesor de Diseño Ambiental de la Universidad de Calgary, co-editor del estudio y co-director del Grupo de Especialistas en Bisonte de la IUCN.

"La clave está en reconocer que el bisonte es una especie de la vida silvestre y que para conservarse como parte de ella necesita terreno y políticas gubernamentales de apoyo," dijo Gates
"La reducción del número de bisontes americanos a finales del siglo 19 inspiró la primera recuperación del bisonte y a todo un movimiento de conservación protegió la vida silvestre y lugares naturales en toda América del Norte," dijo el co-autor Keith Aune, científico conservacionista de la Sociedad de Conservación de la Vida Silvestre. "Los Lineamientos de Análisis de Status y de Conservación dan un nuevo marco para inspirar una segunda recuperación del bisonte y restaurar ecosistemas funcionales de praderas."
En uno de los 10 capítulos del estudio, Aune y co-autroes describen el complejo laberinto de temas legales y de política a los que se enfrenta la conservación del bisonte. Señalan que gran parte de esta complejidad se debe al tratamiento histórico como ganado que se le ha dado al bisonte en lugar de vida silvestre.
El reconocimiento legal del bisonte como vida silvestre o como ganado, o ambos, varía a través de las jurisdicciones federales, estatales y provinciales. Solamente en 10 estados de Estados Unidos, cuatro provincias y dos territorios canadienses y un estado de México el bisonte es clasificado como vida silvestre; en todos los otros estados y provincias dentro del rango histórico del bisonte se le designa como ganado doméstico.

Sobre este mapa legal para el bisonte se encuentran varios grupos de interesados que gestionan al bisonte: agencias públicas de vida silvestre y gestión de la tierra, grupos de pueblos nativos, organizaciones conservacionistas sin fines de lucro y productores privados. Las enfermedades que tienen que informarse presentan otro conjunto de asuntos legales que afectan el transporte internacional e interestatal del bisonete.
En otro capítulo, Aune y co-autores describen las características e implicaciones para la conservación del bisonte de nueve enfermedades, que van desde el ántrax y lengua azul hasta la brucelosis bovina y la encefalopatía espongiforme bovina, llamada también "enfermedad de las vacas locas".
Ellos detallan los complejos y difíciles retos a la grestión que significan las enfermedades en tres de las más importantes manadas de conservación de América del Norte: las manadas de bisonte de pradera del Parque Nacional Yellowstone y el Parque Nacional Grand Teton/Refugio Nacional Elk donde existe la brucelosis, y las manadas de bisonte de bosque en y alrededor del Parque Nacional del Búfalo de Bosque que están infectadas tanto con tuberculosis como brucelosis bovinas.

El estudio indica que, aunque las políticas y el marco legal para el control de enfermedades en ganado doméstico están bien establecidas, ellos no funcionan tan bien cuando se aplican a la vida silvestre, incluyendo al bisonte, debido a que frecuentemente entran en conflicto con las metas de conservación y con nuestra capacidad de gestionar y mantener las poblaciones silvestres.
Los autores señalan el recién desarrollo de estrategias nacionales de salud para la vida silvestre tanto en Canadá como en los Estados Unidos que podrían ayudar a resolver este problema.
Las mayores oportunidades que tiene el bisonte de una completa recuperación como vida silvestre serían si se le permite vagar libre a través de cientos de miles, o incluso millones, de hectáres, dice el estudio, una situación que requiere el apoyo tanto de los dueños de terrenos públicos como privados.
"Los próximos 10-20 años presentan oportunidades para conservar el bisonte americano como una especie silvestre y restaurarlo como una importante presencia ecológica en muchos ecosistemas de América del Norte," concluye el estudio.
Pero los autores dicen que el "mayor reto es superar la percepción común de que el bisonte, que ha tenido una profunda influencia en la historia humana de Amércia del Norte, social, cultural y ecológicamente, no forma parte del paisaje."
"El bistone es el mayor mamífero terrestre en América del Norte y, aún así, es quizás el ícono más descuidado," dice Steve Forrest del WWF. "Estos lineamientos nos dan un mapa para llevar de nuevo al bisonte en sus lugares por derecho como una piedra angular de las Grandes Llanuras."
Puede leer, en inglés y formato PDF, el informe "El Bisonte Americano: Lineamientos de Análisis de Status y de Conservación" y sus recomendaciones de cómo asegurar que la especie se conserve en futuro.
Autor de las páginas: José E. Marcano