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30 de junio de 2006

La recuperación del ozono del Polo Sur será 20 años más tarde de lo esperado

La recuperación completa de la protectora capa de ozono sobre el Polo Sur tomará un tiempo de casi 20 años más de lo que los científicos anteriormente habían predicho, según un estudio de dos agencias gubernamentales de Estados Unidos y un centro universitario de investigaciones.

Científicos de NASA, la Administración Nacional Oceánica y Atmosféric (NOAA, por sus siglas en inglés) y el Centro Nacional para Investigaciones Atmosféricas en Boulder, Colorado, han desarrollado una nueva herramiento, un modelo computarizado con base matemática, para una mejor predicción de cuando se recuperaría el agujero de ozono.

"El agujero de ozono de la Antártida es el símbolo de la pérdida de ozono en nuestra atmósfera," dijo el autor principal del estudio Paul Newman, científico investigador en el Goddard Space Flight Center de NASA en Greenbelt, Maryland.

Agujero de ozono
Se muestra en azul oscuro el agujero de ozono sobre la Antártida el
11 de spetiembre de 2005. El adelgazamiento de la capa de ozono sobre
la Antártida llegó a su máxima extensión para ese año en dicha fecha.
(Foto de NASA)

El agujero de ozono de la Antártida es una pérdida masiva de ozono bien alto en la atmósfera que ocurre cada primavera en el Hemisferio Sur. Un agujero similar, más pequeño, ha empezado también a formarse sobre el Ártico.

"Sobre áreas que están apartadas de los polocs como África o los Estados Unidos, los niveles de ozono solamente están de tres a seis por ciento de los niveles naturales. Sobre la Antártida, los niveles del ozono son 70 por ciento inferiores en la primavera," dijo Newman.

"Este nuevo método nos permite estimar con más exactitud los gases que disminuyen el ozono sobre la Antártida, y cómo disminuirán en el tiempo, reduciendo el área del agujero del ozono," dijo.

Por primera vez, un modelo combina estimados de niveles futuros sobre la Antártida de cloro y bromo basándose en cantidades actuales determinados de observaciones satelitales de NASA, observaciones en tierra de NOAA, observaciones tomadas desde aeroplanos de NCAR, con posibles emisiones futuras, el tiempo que toma para el transporte de esas emisiones hacia la estratosfera antártica y las evaluaciones de futuros patrones climátios sobre la Antártida.

El modelo reproduce con exactitud el área del agujero de ozono en la estratosfera antártica durante los últimos 27 años. Usando el modelo, los investigadores predicen que el agujero de ozono se recuperará en 2068, no en 2050 como se creía en la actualidad.

El agujero de ozono en la capa estratosférica de la atmósfera, entre 15 y 50 kilómetros por encima de la superficie de la Tierra, es causado por gases de cloro y bromo que destruyen el ozono.

El agujero de ozono en 1984
En 1984 el agujero de ozono sobre la Antártida,
de color azul oscuro, empezaba a aparecer.
(Foto de NASA)

Estos gases vienen de productos químicos producidos por los humanos como los clorofluorocarburos, CFCs, usados en refrigerantes; haluros, usados en el control de incendios; tetracloruro de carbono, producto químico usado en el lavado en seco; y metil cloroformo, un solvente para adhesivos y para el desgrasamiento de metales; lo mismo que el metil bromuro, un fumigante y pesticida agrícola.

La capa de ozono bloquea de 90 a 99 por ciento de la radiación ultravioleta del Sol, impidiéndole hacer contacto con la Tierra.

La principal preocupación relacionada con la disminución del ozono es la de los impactos potenciales sobre la salud humana y sobre los ecosistemas debidos al incremento de la exposición a la luz ultravioleta (UV). En ambiente con mayor cantidad de luz ultravioleta, se espera aumentos en los casos de cáncer de piel y de cataractas. En algunos cultivos comerciales, puede haber producciones menores debido al aumento de stress por UV-B.

Mayores niveles de UV-B en las capas oceánicas superiores pueden inhibir las actividades del fitoplancton, lo que a su vez puede tener un impacto en los ecosistemas marinos completos.

El agujero de ozono en 1994
Para octubre de 1994, el agujero de ozono había
aumentado hasta cubrir a casi toda la Antártida.
(Foto de NASA)

Además de las consecuencias biológicas directas, puede haber efectos indirectos debido a cambios en la química de la atmósfera. Un aumento de UV-B alteraría las tasas de las reacciones fotoquímicas en la atmósfera inferior que son importantes en la producción de ozono de la capa superficial y del smog urbano.

Se espera que la capa de ozono mejore debido a una disminución en la producción y consumo de gases destructores del ozono según mandato de un tratado internacional, el Protocolo de Montreal de 1987.

El protocolo requieren que la producción y consumo de los CFCs, haluros y tetracloruro de carbono se eliminen para el 2000, con una fecha límite de 2005 para el metil coloroformo y el bromuro de metilo. Se otorgan excepciones a la eliminación del bromuro de metilo cada año a una docena de países, que dicen que no alternativa efectiva y de bajo precio.

Aunque el Protocolo de Montreal prohibió la producción de la mayoría de los productos químicos que destruyen el ozono, los investigadores de la NASA, NOAA y NCAR demostraron que el agujero de ozono no ha empezado a encogerse tanto como esperado a resultas de la prohibición. Los científicos predicen que el agujero de ozono no empezará a disminuir de manera significativa hasta 2018 pero, para ese año, la recuperación del agujero de ozono empezará a acelerarse.

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