La recuperación del ozono del Polo Sur será 20 años más tarde de lo esperadoLa recuperación completa de la protectora capa de ozono sobre el Polo Sur tomará un tiempo de casi 20 años más de lo que los científicos anteriormente habían predicho, según un estudio de dos agencias gubernamentales de Estados Unidos y un centro universitario de investigaciones. Científicos de NASA, la Administración Nacional Oceánica y Atmosféric (NOAA, por sus siglas en inglés) y el Centro Nacional para Investigaciones Atmosféricas en Boulder, Colorado, han desarrollado una nueva herramiento, un modelo computarizado con base matemática, para una mejor predicción de cuando se recuperaría el agujero de ozono. "El agujero de ozono de la Antártida es el símbolo de la pérdida de ozono en nuestra atmósfera," dijo el autor principal del estudio Paul Newman, científico investigador en el Goddard Space Flight Center de NASA en Greenbelt, Maryland.
Se muestra en azul oscuro el agujero de ozono sobre la Antártida el
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Estos gases vienen de productos químicos producidos por los humanos como los clorofluorocarburos, CFCs, usados en refrigerantes; haluros, usados en el control de incendios; tetracloruro de carbono, producto químico usado en el lavado en seco; y metil cloroformo, un solvente para adhesivos y para el desgrasamiento de metales; lo mismo que el metil bromuro, un fumigante y pesticida agrícola.
La capa de ozono bloquea de 90 a 99 por ciento de la radiación ultravioleta del Sol, impidiéndole hacer contacto con la Tierra.
La principal preocupación relacionada con la disminución del ozono es la de los impactos potenciales sobre la salud humana y sobre los ecosistemas debidos al incremento de la exposición a la luz ultravioleta (UV). En ambiente con mayor cantidad de luz ultravioleta, se espera aumentos en los casos de cáncer de piel y de cataractas. En algunos cultivos comerciales, puede haber producciones menores debido al aumento de stress por UV-B.
Mayores niveles de UV-B en las capas oceánicas superiores pueden inhibir las actividades del fitoplancton, lo que a su vez puede tener un impacto en los ecosistemas marinos completos.
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Además de las consecuencias biológicas directas, puede haber efectos indirectos debido a cambios en la química de la atmósfera. Un aumento de UV-B alteraría las tasas de las reacciones fotoquímicas en la atmósfera inferior que son importantes en la producción de ozono de la capa superficial y del smog urbano.
Se espera que la capa de ozono mejore debido a una disminución en la producción y consumo de gases destructores del ozono según mandato de un tratado internacional, el Protocolo de Montreal de 1987.
El protocolo requieren que la producción y consumo de los CFCs, haluros y tetracloruro de carbono se eliminen para el 2000, con una fecha límite de 2005 para el metil coloroformo y el bromuro de metilo. Se otorgan excepciones a la eliminación del bromuro de metilo cada año a una docena de países, que dicen que no alternativa efectiva y de bajo precio.
Aunque el Protocolo de Montreal prohibió la producción de la mayoría de los productos químicos que destruyen el ozono, los investigadores de la NASA, NOAA y NCAR demostraron que el agujero de ozono no ha empezado a encogerse tanto como esperado a resultas de la prohibición. Los científicos predicen que el agujero de ozono no empezará a disminuir de manera significativa hasta 2018 pero, para ese año, la recuperación del agujero de ozono empezará a acelerarse.