Educación Ambiental - notas breves

El daño climático en América Latina se proyecta en US$100 mil millones

6 de junio de 2012

América Latina y el Caribe se enfrentarían a daños por US$100 mil millones cada año para 2050 si la temperatura global se eleva apenas dos grados Celsius por encima de los niveles pre-industriales, según un informe presentado en la cumbre Río+20 de las Naciones Unidas sobre desarrollo sostenible.

La subida de dos grados Celsius es citada frecuentemente por científicos como el nivel en el cual los líderes mundiales deben estabilizar el clima para evitar las peores consecuencias del cambio climático. Pero una subida de dos grados C por encima de los niveles industriales se ve ahora como "inevitable con significativos efectos negativos en las actividades económicas, condiciones sociales y en los ecosistemas", según el informe.

Glaciar Viedma
El glaciar Viedma de Argentina se está derritiendo en
la punta sur de América del Sur, febrero 2012.
(Foto: Rita Willaert)

El informe fue producido conjuntamente por el Banco Interamericano de Desarrollo, la Comisión Económica de América Latina y el Caribe y el Fondo Mundial para la Naturaleza.

Los países de América Latina y el Caribe son "especialmente vulnerables" al calentamiento climático, aunque sólo aportan el 11 por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Esta cifra ha disminuido 11 por ciento desde el comienzo del siglo, un periodo de crecimiento global del PIB regional, debido a las reducciones en las emisiones por uso de la tierra y las mejoras en la eficiencia energética.

La vulnerabilidad de la región se debe a la dependencia en recursos naturales, una infraestructura de red que es susceptible a los fenómenos climáticos, y la presencia de "puntos calientes" bio-climáticos tales como la cuenca del Amazonas, el bioma de coral del Caribe, los humedales costeros y los frágiles ecosistemas de montaña.

Los daños regionales serán el resultado de la disminución de los rendimientos agrícolas, la desaparición de los glaciares, inundaciones, sequías y cambios en los patrones de precipitación, entre otros eventos provocados por el calentamiento del planeta, explica el informe, "El Clima y el Desafío para el Desarrollo en América Latina y el Caribe: Opciones para el Desarrollo Resiliente Bajo en Carbono ".

Glaciar Viedma
Con temperaturas del agua en el Caribe por encima de 30°,
muchos corales se están blanqueando, julio 2012.
(Foto: Ken Clifton)

Entre los principales impactos en la región para alrededor de 2050 se encuentran el colapso parcial del bioma de coral en el Caribe, la desaparición de la mayoría de los glaciares por debajo de 5,000 metros en los Andes, la probabilidad de un cierto grado de sabanización en la cuenca del Amazonas, la reducción en la producción agrícola de muchos cultivos básicos, el aumento de las inundaciones y la inundación de zonas costeras, un aumento en la exposición a enfermedades tropicales, la desestabilización del ciclo hidrológico en cuencas importantes y la intensificación de fenómenos meteorológicos extremos.

México y Brasil tienen la mayor distribución de terrenos que están apenas por encima del nivel del mar, lo que hace a esos países vulnerables a los crecientes niveles del mar. Un aumento de un metro en el nivel del mar podría afectar a 6.700 kilometros de carreteras y causar inundaciones y daños en la costa, según proyecciones del informe.

"Muchos de los cambios relacionados con el clima son irreversibles y seguirán afectando a la región en el largo plazo", dijo el investigador Walter Vergara, jefe de la división del cambio climático y sostenibilidad del Banco Interamericano de Desarrollo.

"Para evitar más daños, es necesaria la adaptación pero no es suficiente. Se necesitan acciones más intrépidas para doblar la curva de las emisiones en las próximas décadas ", dijo Vergara.

Hotel abandonado
Hotel abandonado en Cancún, México, dañado por el huracán Wilma en 2005.
(Foto: onkelshark)

En el lado positivo, el informe calcula que el costo de las inversiones en la adaptación para hacer frente a estos impactos es mucho menor, alrededor de una décima parte de los daños físicos.

Se necesitan recortes drásticos en las emisiones globales de gases de efecto invernadero para evitar algunas de las consecuencias potencialmente catastróficas a largo plazo del cambio climático, agrega el informe.

Los costos de adaptación son una pequeña fracción de los costos de los impactos físicos, conservadoramente estimados en dos por ciento del PIB de la región, en valores actuales.

Los esfuerzos de adaptación tendrían beneficios para el desarrollo, según el informe, desde mejoramiento del agua y de la seguridad alimentaria hasta el mejoramiento de la calidad del aire y menos congestión vehicular, reduciendo aún más los costos netos.

"Las inversiones en adaptación son rentables y tienen importantes co-beneficios", dijo Luis Miguel Galindo, jefe de la Unidad de Cambio Climático de la Comisión Económica de América Latina y el Caribe, un contribuidor clave en el estudio.

"Además, algunas de estas medidas de adaptación son muy fáciles de aplicar y tienen significativos efectos positivos", dijo Galindo.

Parque eólico en Brasil
El parque eólico Algeria de Endesa Eco es el mayor de Brasil y está cerca del océano Atlántico cerca de Guamare, en el estado de Rio Grande do Norte.
(Foto: Multiner SA)

Aunque la adaptación es importante, el informe proyecta que se necesitarán importantes inversiones para recortar las emisiones proyectadas para la región de gases de invernadero a niveles consistentes con los objetivos de estabilización del clima global.

En un escenario de seguir como de costumbre, América Latina y el Caribe contribuirían 9.3 toneladas per cápita de emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2050, aproximadamente el doble de las actuales 4.7 toneladas per cápita.

El informe identifica las formas para doblar la curva de emisión a dos toneladas por habitante, mediante la promoción de cero emisiones netas debidas a la deforestación y otras prácticas de uso de la tierra para el año 2030, junto con esfuerzos para eliminar la huella de carbono en los sectores de energía y transporte para el año 2050, a un costo anual de $110 mil millones de dólares.

"Sí, el gasto de $110 mil millones al año para una región que se enfrenta a grandes desafíos de desarrollo no es una propuesta fácil", dijo Pablo Gutman, director de economía ambiental de WWF.

"Sin embargo", dijo, "esto también traería beneficios importantes, como mayor seguridad alimentaria y energética, la gente tendría una vida más saludable en ambientes más limpios".

"En el largo plazo", dijo Vergara, "esta es la manera más segura de garantizar que América Latina y el Caribe sigan prosperando a lo largo de una trayectoria sostenible".

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Autor de las páginas: José E. Marcano