bosque Notas breves

Más madera y menos bosque en Chile

Bosque chileno
Según los grupos ecologistas, es excesiva la explotación maderera en Chile

Nota: Las fotos son de Defensores del Bosque Chileno

Explotación maderera chilena

Chile es actualmente el tercer exportador mundial de astillas. Pero la discusión entre las organizaciones ecologistas y las empresas madereras sigue abierta.

Ambos grupos dicen estar interesados por el futuro de los bosques, especialmente de las especies originarias o nativas, pero las cifras y las evaluaciones que hacen son muy diferentes.

Las astillas o "chips" son un floreciente negocio para la economía chilena desde la década de los 80, en pleno régimen del general Augusto Pinochet, cuando el "boom" exportador hizo que verdaderas montañas de astillas, que desde lejos parecían cerros amarillos, empezaran a acumularse en los puertos del sur, a la espera de los enormes barcos que las llevaban hasta Noruega o Japón, donde terminaban convertidas en papel de fax, tableros o celulosa.

Lo mejor del bosque

Bosque chileno

En el país se producen actualmente tres tipos de chips: de pino insigne, para papel de baja calidad; de eucalipto, para papeles de buena calidad, y de especies nativas (coigüe, lenga, raulí, roble y otros) para papeles finos, según datos hechos públicos por la organización Defensores del Bosque Chileno.

Según cálculos de los ecologistas, más de 10 millones de toneladas de bosque han sido molidas, mezclándose en ellas "lo malo, lo bueno y lo mejor de nuestros bosques", a diferencia de otros grandes productores mundiales, como Estados Unidos y Canadá, países que "sólo astillan el desecho de su industria maderera".

"Al desaparecer los bosques, desaparece el sistema completo: los pájaros, los musgos, los hongos, la araña de cabellera roja y la hierba milagrosa que podría sanar algunas de las plagas que siguen apareciendo", explica la organización ecologista.

Polémica certificación

Explotación maderera de Chile

Distinta es la visión que entrega la Corporación Chilena de la Madera, CORMA, fundada hace medio siglo, y que agrupa a cerca de 300 profesionales, empresarios y empresas forestales.

Según cifras de CORMA, publicadas en su portal electrónico, Chile posee "cerca de 16 millones de hectáreas de bosques, de las cuales un 13,5% corresponde a cultivos forestales destinados a la producción maderera, y el resto son bosques nativos en distintos niveles de desarrollo, que en su gran mayoría se encuentran en terrenos privados o públicos bajo protección, por lo que no son usados productivamente".

El inicio de una campaña internacional de prensa de los ecologistas chilenos, apoyados por la escritora Isabel Allende, llamando a boicotear productos forestales no certificados por el FSC (Forest Stewardship Council), llevó a los empresarios chilenos a escribir cartas a los senadores de su propio país en las que acusaban al FSC de ser "una entidad manejada por grupos ecologistas y que pretenden el monopolio de la certificación de manejo forestal sustentable en el mundo".

Bosque chileno

Manuel Baquedano, presidente del Instituto de Ecología Política, dijo que el sello del FSC surge de una negociación y un consenso entre tres sectores: el económico, el social y el ambiental.

"Lo que quiere la CORMA es tener un autosello...que no lo reconocen más que ellos mismos", sostuvo Baquedano.

"Pero no se dieron cuenta de que hoy día muchos grupos ambientales aceptan una explotación racional del bosque nativo", agregó el dirigente.

Ley postergada

La carta enviada por CORMA a los senadores chilenos afirma que el sector realiza una contribución del 3% del Producto Interno Bruto. Y que es una fuente de trabajo para 120 mil personas en forma directa y para el doble de esa cifra, en forma indirecta.

Bosque chileno

Los empresarios también destacan en la carta el valor de sus "exportaciones de US$2.200 millones", "la protección de dos millones de hectáreas de suelos que estuvieron con diversos grados de erosión", "el mejoramiento de los recursos hídricos" y "la captura de CO2 atmosférico, con lo que contribuye positivamente a disminuir el efecto invernadero".

Para el ecologista Manuel Baquedano, el hecho de que la ley sobre bosque nativo lleve una década discutiéndose en el Congreso es una muestra de que "sobre los puntos fundamentales no se está de acuerdo y ése es un tema que aún se mantiene".

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