Exploraciones

De Puerto Plata al Pico del Valle Nuevo

Viaje del Barón H. Eggers, por el Interior de
Santo Domingo en el Año 1887

Segunda Parte

Siguiendo el camino, al llegar cerca de la ciudad de la Vega, tomé a la derecha. Pasé el río Camú dos veces; y luego, después de haber subido la pequeña cima de El Puerto, arribé a una loma de 550 metros de altitud. Allí me encontré en un magnífico bosque de pinos. Antes de vadear el Camú, en una altura de 190 metros, ya había visto los primeros pinos. Desde esta altura (loma Mata Clara), se perciben las montañas en su completa belleza, casi sin ninguna otra clase de árboles, sino pinos. El pino que crece aquí es de la misma especie que el que se encuentra en Cuba, Pinus occidentalis [b]. Este árbol cubre con sus inmensos bosques la mayor parte de la sierra del Cibao, hasta los puntos más elevados, a una altitud vertical de cerca de 2500 metros. Es este un caso muy notable en geografía botánica. Es en una altitud de cerca de 2200 metros sobre el nivel del mar, que dicho árbol parece alcanzar su desarrollo completo: troncos de 60 metros de altura y de 3 a 4 metros de circunferencia no son escasos allí. Su palo tiene mucha resina y produce madera de construcción magnífica. Por falta de medios de conducción no se utiliza sino muy poco. La presencia de los pinos allí parece ser independiente de las condiciones del clima: depende mejor de las condiciones del terreno, porque sólo se encuentra donde el suelo está formado por tierra arcillosa mezclada con cascajo. Desde que se presenta un suelo calcáreo, o rico de humus, desaparece el pino, y se ve reemplazado por árboles de las demás clases: esto se nota muchas veces de una manera extraordinaria, al subir las lomas mas elevadas. Como los árboles se presentan en grupos separados, y el suelo de la loma produce yerba pequeña, y helechos o arbustos raros, la jornada en las alturas de la isla no ofrece tantas dificultades como cuando se viaja en las demás partes inexploradas de los países tropicales. De manera que si el Profesor Gabb, quien desde 1869 hasta 1871 exploró la isla desde el punto de vista geológico, tuvo que devolverse a la altura de 1670 metros, como el punto mas elevado que pudo alcanzar, me parece que fue por otras causas, y no por la imposibilidad de pasar por los bosques de helechos.

Aunque el camino en la loma Mata Clara no presentó grandes dificultades, un aguacero copiosísimo, que cayó durante varias horas, me obligó por fin a detenerme en ella, y a pasar una noche muy fría y muy desagradable, sin comer ni beber, en aquella altura.

De madrugada seguí con mis peones y caballos. Bajé el monte hasta 520 M., y allí pasé el río Jimenoa, tributario bastante grande del Yaque. Poco después llegué a Jarabacoa, lugarejo cerca del Yaque arriba, en una altura de 550 M. Aunque Jarabacoa es una parroquia con mas de 800 habitantes, las casas están formadas con tablas de una palma que es muy común en Santo Domingo; los costados hechos de tabla muy estrecha de Oreodoxa oleracea [c], y la cobija de yaguas, que es parte de la hoja de la misma palma. En una plaza despejada, se encuentra la iglesia, que parece un rancho, también fabricada con Oreodoxa, y la comandancia. Un corneta, un tambor, y tres hombres armados con remingtons, forman allí la guarnición.

Los habitantes se dedican a la agricultura, y principalmente a la preparación de andullos, largo cilindro de tabaco aromático enrollado en una yagua, y apretado con sogas. Estos rollos, que pesan de 5 a 6 libras, objeto de tráfico en el país entero, y hasta en Haití, son muy apreciados por los criollos. El tabaco es algo fuerte; se corta fino con un cuchillo, y se fuma en cachimbos pequeños, cuyo hornillo se hace de tierra arcillosa colorada, que abunda en todas partes por la sierra. El tubo está formado con el tallo de una gleichenia que se encuentra en las cimas elevadas de las lomas, y se llama calimete. Este nombre, así como la forma del hornillo, permite pensar que el cachimbo, y también la manera de preparar el tabaco, viene de los naturales indios. [2] [d]

La temperatura de Jarabacoa es bastante fresca, principalmente por la mañana. El termómetro sólo indicaba, regularmente al amanecer, 13 ó 15 grados R. [e]

A pequeña distancia, por el sur de Jarabacoa, se levanta una loma como de 1000 M., de altura, cubierta de bosques cerrados, llamada La Jagua. Su punta occidental tiene la forma de un pilón de azúcar tronchado, El Mogote (1400 M.); y al este se levanta el Monte Barrero, con una altura de 1250 M.

En el valle que rodea a Jarabacoa se encuentran pinos e igualmente otros árboles; en los intervalos, se hallan conucos, que son las plantaciones de los habitantes, cercados sólidamente con troncos de pinos. Entre los árboles interesantes, solo citaré el nogal (Juglans jamaicensis). Sus frutas son puntiagudas por un lado.

Desde Jarabacoa, subí primero al Monte Barrero, que es bastante accesible, porque el camino que conduce al valle de Constanza, pasa por allí. Caminando por debajo de pinos magníficos, se atraviesa por lugares llanos que rodean a Jarabacoa, y se esguaza el río Baiguate, pequeño tributario, muy límpido, del Jimenoa, el cual, como casi todos los ríos de las regiones altas, está rodeado de un bosque umbroso de Jambosa vulgaris (Pomarrosa). [f]

Pasando por delante de los pocos ranchos que forman el lugarejo de El Pedregal, sube el camino una cuesta muy parada del Monte Barrero, cubierta de un bosque de pinos elevados. La cuesta es muy rápida, en muchas partes de 30 grados de inclinación; y como el camino tenía mucho lodo por efecto de las aguas, y está cortado también por donde quiera por las raíces de los pinos, se puede suponer que una subida culminante del Barrero, era una fatiga muy grande, tanto para los caballos como para la gente.

La molestia de la subida se halla empero bastante remunerada en varios puntos. Ya en el camino se encontraban, en pequeños valles y entre las peñas, muchas plantas interesantes, entre otras la hermosa Fuchsia triphylla rojo oscuro, la primera especie conocida de la familia Fuchsia, llamada así por Plumier; un Siphocampylos color rojo ardiente; una Pentarhaphia grande; una Iridea azul; como también una Cyathea hermosísima. Curiosa era la vista de las palmas que se notaban aquí y allá entre los pinos, como la Euterpe (Manacle), cuya fruta sirve de alimento agradable a los puercos casi cimarrones.

Al llegar al punto culminante, encontré una cantidad bastante grande de plantas que nunca había visto, principalmente una Ilex, algunas Compositeas, varias Labiadas, etcétera.

El suelo de la loma se ve cubierto en muchos puntos con bosques de Davilla aculeata, pero parece que aquel árbol no se da en alturas superiores a 1100 M. Entre otras plantas mas pequeñas que se encuentran en los montes de pinos, citaré un Hypericum, que crece a un nivel de 600 M.; y las Bromeliaceas, que se hallan a menudo adheridas a los troncos de pino, de las cuales algunas tienen hojas rojas y anchas, magníficas. [3]

El reino animal es pobre en estos montes. Casi no se encontraban insectos; de aves, sólo una especie de cuervo, cuyo graznido monótono resonaba entre aquellos árboles enormes.

La vista, interrumpida a menudo por nubes que pasaban, es soberbia por la parte del norte. Por encima de la Vega, se descubren las montañas de la sierra de Monte Cristi, y se ven muy claramente las dos ciudades de Santiago y Moca, con sus casas blancas.

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Notas

[2] La gleichenia es un helecho que habita en la zona tórrida.

Según Oviedo (Historia general y natural de Indias, T. I., Lib. V, Cap. II), "los caciques e hombres principales tenían unos palillos huecos del tamaño de un xeme o menos de la groseza del dedo menor de la mano, y estos cañutos tenían dos cañones respondientes á uno, como aquí está pintado (la figura parece una Y), é todo en una pieza. Y los dos ponían en las ventanas de las narices, é el otro en el humo é hierva que estaba ardiendo ó quemándose; y estaban muy lisos é bien labrados"... "Los indios que no alcanzaban aquellos palillos, tomaban aquel humo con unos cálamos o cañuelas de carrizos, é á aquel instrumento con que tomaban el humo, ó á las cañuelas que es dicho llamaban los indios tabaco, é no á la hierva ó sueño que los toma (como pensaban algunos").

Si no estoy errado, el tubito (calimete) del cachimbo ó pipa criolla, cachimba en Cuba y algunos otros puntos de América, como dice Oviedo, procede del carrizo (Carex palustres), planta de las gramíneas o de las ciperáceas, que se da frondosamente en los paúles y aguázales, y contribuye a cegarlos paulatinamente.

El venezolano Baldomero Rivodó, autor de varios trabajos filológicos, en el libro intitulado Voces nuevas en la lengua castellana. Paris 1889, asienta que la palabra cachimbo proviene del idioma portugués (A. T.).

[3] Piñuelas (N. del Dr. A. Ll.)

Pero la piñuela (Cyrthopodium Andersonii), Lindley, no pertenece a las bromeliáceas, sino a la hermosa y variada familia de las orquídeas, afín de aquellas. Es quizás una planta peculiar de la América tropical; y sin dudas su segundo nombre lo lleva en honor del insigne naturalista inglés Alejandro Anderson, que habitó algún tiempo en las islas de Santa Lucía, San Vicente y Trinidad, ocupado en herborizar. (A. T.)

[b] Realmente el Pinus occidentalis es una especie endémica de La Española; en Cuba existen otras especies de Pinus. (J.E.M.)

[c] Esta palmera (cuyo nombre actual es Roystonea oleracea Cook) existe en Venezuela y algunas Antillas Menores); nuestra palma real, que es la referida en el trabajo, es Roystonea borinquena O.F. Cook. (J.E.M.)

[d] Tal como dice Eggers, 'calimete' es el nombre aplicado al helecho Gleichenia bifida y no, como dice la nota de A.T., al 'carrizo'. (J.E.M.)

[e] R = grados Réaumur. Para convertir a grados Celsius, multiplicar por 0.8, por lo que 10° R equivale a 10 x 0.8 = 8° C. (J.E.M.)

[f] Para la pomarrosa o pomo, el binomio científico reconocido en la actualidad es Syzygium jambos (L.) Alston. (J.E.M.)