Exploraciones

De Puerto Plata al Pico del Valle Nuevo

Viaje del Barón H. Eggers, por el Interior de
Santo Domingo en el Año 1887

Publicado en el Boletín de Petermann, T. 1, 1888. Traducido al español por Carlos Nouel y Alejandro Llenas, se publicó en El Porvenir, Puerto Plata, en junio de 1888, Nos. 768-773. Reproducido con notas del Dr. Alejandro Llenas y del Pbro. Dr. Apolinar Tejera (indicadas con A.T.), en la revista La Cuna de América, S.D., 1909, que es el texto que se presenta aquí (con la ortografía actualizada para más fácil comprensión). Notas de José E. Marcano señalizadas con letras e indicadas con J.E.M.

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En otra ocasión haré un trabajo más largo sobre mi viaje por Santo Domingo, para tratar especialmente de sus condiciones sociales y de su agricultura. Hoy daré un mero apunte acerca de mis investigaciones en la parte del interior, que hasta ahora estaba casi desconocida. Al cabo de una permanencia de tres semanas en Puerto Plata, costa del norte, durante la cual hice la ascensión de la loma Isabel de Torres (770 M.), [1] y estudié la flora de los alrededores, el 2 de mayo del 1887 salí hacia Santiago, atravesando la serranía de Monte Cristi. Aunque es camino de mucho tráfico entre el rico interior y el puerto principal de la República, por el cual pasa casi la mitad de las importaciones y exportaciones del país, sus condiciones son tales, que solamente lo pueden andar animales de carga, y eso a condición de que no llueva demasiado. Durante la estación de las lluvias, en el invierno, las comunicaciones entre el interior y la costa, permanecen a veces interrumpidas por varias semanas, aunque la distancia sólo sea como de 50 kilómetros, la que estando secos los caminos, se puede recorrer en un día.

Después de haber pasado el pequeño arroyo de San Marcos, se sube la cuesta del mismo hasta una elevación de 360 metros. Luego se baja, y se pasa por unos llanos pantanosos, al través de bosques, en medio de los cuales se ven algunos ranchos, hasta que se llega al río Bajabonico (100 metros). Este tiene un cauce muy ancho, y sus crecientes son a veces considerables en tiempo de lluvias. Cuando lo crucé, sólo tenía medio metro de agua. De aquí sube el camino poco a poco. Dejados los Llanos de Pérez, y casi siempre al través del bosque, se llega, recorridos 325 metros, al lugar de Altamira. Allí pernocté. En el monte, cerca de Altamira, crece entre otras plantas una vainilla de vaina corta. La fruta, aunque muy aromática, no es objeto de cosecha para los habitantes. De ese pueblecito sube el camino hasta el alto de La Cumbre (670 metros); y baja después, pasando por el Aguacate y el Limón (440 metros), lugar que tiene algunas casas muy decentes. Saliendo de allí se atraviesa el valle estrecho del arroyo Las Lavas, que se vadea varias veces; y se llega, con una altitud de 200 metros, al llano de la extensa Vega Real.

La sierra de Monte Cristi pertenece al terreno calcáreo terciario. Su altura varía de 650 a 700 M.; y el punto culminante, Diego de Ocampo, tiene 1220 M. Mientras que el clima del lado norte es bastante húmedo, las aguas del lado sur son mucho menos abundantes: esto se reconoce principalmente por la presencia de varios cactus, como la opuncia, alta como un árbol, los cirrios, &&

La Vega Real es un valle muy conocido, situado entre la sierra de Monte Cristi al norte, y la parte central de la sierra del Cibao por el sur, y se extiende con una altura media de 150 metros, desde la bahía de Samaná al este, hasta la bahía de Monte Cristi al oeste. La línea divisoria de las aguas, de una elevación de 220 metros, se encuentra casi en su mitad, cerca de Santiago. El terreno allí es también calcáreo terciario. Al este, donde el clima es mucho más húmedo, el suelo tiene una capa profunda de humus; en el oeste es mas seco el terreno. [a]

Después de una marcha a caballo de algunas horas por un terreno perfectamente llano, llegué a la capital del Cibao, Santiago, por la tarde, bajo un aguacero tremendo. Santiago es un pueblo bonito y muy comercial, con poco más o menos 8000 habitantes; las calles derechas, pero descuidadas, casas de un piso, y sin nada notable que admirar. La ciudad está situada cerca del río Yaque, en un punto en que éste desvía su curso del norte al oeste, a 30 metros de elevación sobre el nivel del río, en una meseta de cal y esquistos, cuyas barrancas al suroeste son muy pendientes. La población comprende una gran parte de blancos, o mestizos muy claros. En el interior se encuentra menor proporción de morenos o gente de color. Y sea dicho en honor de la población de Santo Domingo: la cuestión de raza no existe en este país.

Estuve algún tiempo en Santiago, para visitar las lomas, tanto al sur como al norte; y también observé con atención la vegetación del llano. El 21 de mayo, continué mi ruta para la sierra del Cibao.

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Notas

[1] Esta medida concuerda con la de William M. Gabb (On the topography and geology of Santo Domingo: 1873), a saber: 2520 pies. Según Sir Robert Hermann Schomburgk, tenía 700 metros. (Apolinar Tejera).

[a] En la actualidad, se emplea muy poco la denominación Sierra de Monte Cristi, prefiriéndose la de Cordillera Septentrional. Igualmente sucede con la Sierra del Cibao, diciéndose Cordillera Central. La denominación Vega Real se emplea, actualmente, para la porción oriental del Valle del Cibao. (J.E.M.)