CAPÍTULO IX

GEOLOGÍA DE LAS PROVINCIAS DE BARAHONA Y AZUA

Por D. Dale Condit y Clyde P. Ross

GEOLOGÍA


Temas Geológicos

El Valle de San Juan

Rasgos Generales

El gran Valle de San Juan, con sus extensas sabanas y bajas colinas, se compone principalmente de cascajos mal consolidados de la formación Las Matas. Interpuesta en el cascajo se encuentra unas cuantas areniscas y calizas margosas, que al parecer no contienen fósiles, y arcilla pizarrosa que bajo la acción atmosférica tira a un color moreno rojizo pálido. Estas capas se inclinan hacia la dirección del valle en un ángulo bajo. En la parte septentrional de dicho valle se inclinan hacia el sur en un ángulo que varía desde 10° hasta 15°, y en la parte meridional se inclinan hacia el norte en unos cuantos lugares, donde se ven. Este cascajo se compone de guijas de caliza, diorita y roca volcánica en varias proporciones, siendo así que su carácter depende de las rocas que hay en las montañas que orlan la hoya.

Se ignora la edad del cascajo, por no haberse encontrado fósiles dentro de las capas que se han reconocido con certeza como una parte de la formación, pero los datos que se obtuvieron a lo largo del Río Yaque y más hacia el sur, indican que dicha formación se compone de depósitos terrestres o del litoral de principios de la edad pliocena, siendo posteriores a la formación Cerros de Sal marina, de la edad miocena posterior, que contiene las capas de yeso y sal encontradas a lo largo del lado sur de la Hoya de Enriquillo.

Como antes se ha indicado, el cascajo de la formación Las Matas del Valle de San Juan, al parecer, descansa de una manera desconforme sobre estratos plegados y fallados fosilíferos de la edad miocena, compuestos de arenisca y conglomerado desmenuzables, de un color gris obscuro que tira a azulado, arcilla pizarrosa, y una pequeña cantidad de caliza. Como quiera que las rocas miocenas están bastante ocultas por los cascajos que hay en el valle, sucede que sólo están visibles en colinas aisladas que se levantan sobre el piso del valle, siendo así que dichas rocas miocenas son levemente más resistentes que los cascajos. La Sierra del Agua, compuesta de una hilera de bajas colinas que constituyen la extremidad oriental de la hoya, se compone principalmente de estos estratos, cuyos afloramientos típicos pueden verse a lo largo del camino de San Juan a Azua, cerca del Río Yaque.

La única otra roca digna de mención que hay en la Hoya de San Juan es la lava basáltica de fecha reciente, que corona, en láminas casi planas, mesetas y áreas de tierras altas de cascajos. No se hizo ningún esfuerzo para encontrar los orificios de los cuales brotaba la lava. En el informe que Jones publicó sobre Haití menciona el hecho de haber encontrado en el distrito de Cul-de-Sac, adyacente a la Provincia de Azua, un crater bien definido del cual corría el basalto que ocupa cavidades o bajíos en la actual superficie y es sin duda muy reciente.

Detalles Locales

Se penetró en el Valle de San Juan desde el noroeste por la vereda que conduce de Bánica a Las Matas. Hiciéronse breves excursiones hacia el sur desde Las Matas y en varias direcciones desde San Juan. No se visitaron las laderas de las montañas del lado del sur del valle. Vistas desde Las Matas, las faldas más bajas parecen ser caliza blanca que se asemeja a la caliza del lado norte de la hoya, que es probable que sea de principios de la edad terciaria. Las faldas más altas de las montañas están cubiertas de bosques que ocultan las rocas.

En las cercanías de Las Matas hay bajas colinas, compuestas de arcilla, arcilla pizarrosa, y cascajo interpuestos con caliza margosa de la formación Las Matas. La topografía indica un buzamiento general hacia el norte de unos 15°. Aproximadamente 6 kilómetros al sudoeste de Las Matas, cerca de varios manantiales de agua sulfurosa, en una localidad conocida por El Puerto, surge el Río Macasía de un desfiladero a través de una caliza que se dirige N. 75° E. y se inclina desde 10° hasta 30° hacia el norte. Se cree probable que esta roca sea más antigua que la edad miocena.

Al este de Bánica se extiende un cerro montañoso de caliza conocido por Sierra de los Altos. Por donde se atraviesa en un punto unos 5 kilómetros al este de Bánica, el lado del sur del cerro se compone de un aglomerado andesítico y tufo que descansan sobre la caliza, y que tal vez constituyen el miembo de base de la formación Las Matas, que se extiende desde aquí hacia el sur. Los afloramientos en los arroyos indica un conglomerado tosco mal cementado interpuesto en capas de arena y barro, de un color rojo hematítico. Por lo general se inclina unos 15° hacia el sur. Aproximadamente 5 kilómetros al sur de la Sierra de los Altos hay un riachuelo que corre hacia el oeste, denominado Río Caña o Tocino. Al este, a lo largo de este valle, se encontraron afloramientos del grupo Yaque fosilíferos, subyacentes de la formación Las Matas. Estos extractos se componen de arenisca, caliza y conglomerado en dirección aproximadamente de este a oeste, inclinándose escarpadamente hacia el sur. En estos estratos abundan ciertas especies de fósiles miocenos característicos, que pertenecen a los géneros Conus, Turritella y Arca. Es probable que la existencia de estos depósitos en medio del valle se deba a una falla relativamente reciente. Esta opinión se halla apoyada por el hecho de que en las mismas cercanías las capas de la formación Las Matas se inclinan de una manera escarpada.

El camino que conduce de Las Matas a San Juan pasa por una región casi llana y cascajosa que contiene numerosos arroyos secos de poca profundidad, no habiéndose encontrado afloramientos de roca en los 10 primeros kilómetros al este de Las Matas. En una distancia aproximadamente de 12 kilómetros, en un lugar conocido por Punta Caña, el camino asciende hasta un banco que tiene unos 10 metros de altura, cuya parte superior está cubierta de una efusión de basalto que descansa sobre el cascajo de la formación Las Matas. Desde este banco, que constituye la vertiente entre las aguas que corren hacia el oeste y que son tributarias del Río Artibonito, y el desagüe del Río Yaque, el camino conduce sobre colinas bajas cascajosas, y desde allí a través de la vasta sabana de San Tomé hasta la población de San Juan.

En una larga distancia hacia arriba del Río San Juan, los terrenos forman un llano cascajoso a través del cual el río corre rápidamente por un canal poco profundo lleno de guijas y orlado de bajos terraplenes de cascajo. A corta distancia más arriba de Carpintero, en el canal del río, se encuentra una caliza maciza color de ante que tira a blanco, y un poco más allá, río arriba, esta caliza forma colinas. La roca es más o menos breciolar, finamente cristalina y se inclina de una manera escarpada hacia el norte. Esta caliza se halla en contacto de falla con arenisca cuarzítica y pizarra dura de un color azuloso, que se inclinan escarpadamente hacia el nordeste. A lo largo de este río los cascajos recientes se componen mayormente de guijarros enormes de andesita, pero comprenden algunos guijarros de diorita y caliza. En las mismas cercanías las faldas o laderas de las montañas, hacia el oeste, se componen de caliza. No se encontraron fósiles que pudieran ser identificados, pero se cree que todas las rocas duras que se vieron a lo largo de esta parte del Río San Juan son de una edad pre-miocena.

Desde la población de San Juan hacia el este, hasta más allá del Río Mijo, las únicas rocas que se encuentran son cascajos de la formación Las Matas. En el crucero del río hay un risco de cascajo que tiene una capa de marga de un color gris amarillento, cuyos estratos se inclinan levemente hacia el sur. Unos cuantos kilómetros al este del Río Mijo el camino entra en las colinas conocidas por Sierra del Agua, que forman el límite oriental del gran Valle de San Juan. En dicha Sierra del Agua las rocas del grupo Yaque se componen principalmente de arenisca de un color gris azuloso que tira a verde aceitunado, interpuesta con un conglomerado. Estas rocas contienen muchos fragmentos de corales, plantas y otros fósiles. Las capas se inclinan escarpadamente en varias direcciones. A lo largo del Río Yaque del Sur pueden verse depósitos semejantes en afloramientos continuos.

El Área al Este del Río Yaque del Sur

No se procuró examinar sistemáticamente la región que se extiende desde el Río Yaque del Sur hacia el este, hasta Azua. Se atravesó por tres caminos distintos, es decir, uno desde Túbano hacia el sur por Las Yayas, otro a lo largo del camino de San Juan, y otro a lo largo de la vereda que conduce desde Quita Coraza a Azua.

La mayor parte del área al este del Río Tábara se compone de un llano cascajoso cubierto de una densa vegetación de mezquite, y la roca aflora únicamente en las pocas colinas que proyectan más arriba del llano. Al oeste del Río Tábara hay bastantes afloramientos de cascajo de la formación Las Matas, los cuales se encuentran sobrepuestos de una manera desconforme en las capas plegadas del grupo Yaque. Más allá hacia el norte, donde la superficie es más montañosa, hay vastas extensiones de terrenos del grupo Yaque, así como roca volcánica y una área pequeña de caliza de principios de la edad terciaria.

El camino desde Túbano hacia el sur, por Las Yayas, primero conduce por una serie de arcillas pizarrosas calcáreas escarpadamente volteadas y tal vez con fallas, interpuestas con caliza, cuya dirección es N. 80° E., e inmediatamente después se encuentra caliza amarillenta quebradiza de la edad eocena superior. En el Río de las Cuevas, más abajo de Túbano, se encuentra visible la roca de la edad oligocena. En las inmediaciones de Higuero Largo se vieron fragmentos de caliza coralífera blanca (estación 8608, Eoceno mezclado con Mioceno; en cuanto las listas, véanse las páginas 118, 169-174). Es probable que estas piedras sean mucho más recientes que la caliza deforme que aflora en el Arroyo Salado, que hay cerca de allí. Entonces el sendero cruza una serie de conglomerados macizos y escarpadamente volteados.

Una legua al sur de Higuero Largo, en un brazo del Arroyo Salado, se hizo una colección de corales (estación 8610; en cuanto a la lista véanse las páginas 169-174), que comprende la Stylophora sp. y otras formas ramales obtenidas de una capa vertical de conglomerado cuya dirección es hacia el norte y el sur interpuesta con arcilla pizarrosa. Esta formación es de la edad miocena. En Las Charcas aflora un conglomerado no fosilífero que se orienta en la misma dirección, pero que se inclina hacia el este.

En las inmediaciones de Túbano se vieron varios filones de basalto duro, de un color obscuro, que cortan las rocas eocenas. El contacto de dicha roca volcánica con la caliza se halla bien visible en una lomita o montecillo conocido por La Cerrita, en el borde septentrional de Túbano. Encuéntranse otros afloramientos de la roca intrusa en el Cerro de las Chivas, al nordeste de la aldea, y en el curso hacia arriba del Arroyo Lima. La Loma La Guía, en Las Yayas, se compone de andesita de un color gris que contiene cristales aciculares negros de hornablenda. A una distancia de menos de 1 milla más allá de La Guía, hay una colina escarpada que muestra una arcilla pizarrosa y caliza escarpadamente volteadas en la base, cuya cúspide, al parecer, está cubierta de lava, pero no se examinó la cima de la loma. En el camino de Azua a San Juan, en varios lugares al sur de Las Yayas, hay estratos del grupo Yaque, los cuales se inclinan hacia el norte, estando cubiertos de una capa plana de cascajo tosco, de la formación Las Matas, que yace en una matriz o caliche porosa de un color gris.


Jones, William F. A geological reconnaissance in Haiti; a contribution to Antillean geology. Jour. Geology, tomo 26, pp. 728-752, 1918


Ir a Estudios | Ir al índice general | Ir arriba