CAPÍTULO IX

GEOLOGÍA DE LAS PROVINCIAS DE BARAHONA Y AZUA

Por D. Dale Condit y Clyde P. Ross

GEOLOGÍA


Temas Geológicos

Rocas Pre-Terciarias

Las rocas de la edad pre-terciaria sólo se conocen en las regiones septentrional y oriental de las provincias descritas en este informe, y se componen de arenisca, arcilla pizarrosa y caliza metamorfoseadas y rocas ígneas tanto epigénicas como hipogéginas. Aun no se han determinado con exactitud las edades y relaciones recíprocas de estas rocas. Es probable que algunas sean de la edad cretácica, pero otras pueden ser aun más antiguas. Lo mismo que la mayor parte de las rocas de la base compleja, han sido plegadas y falladas, habiendo sufrido tal metamorfismo dinámico y de contacto que no es posible desenmarañar la complejidad resultante, a menos que se lleve a cabo un trabajo prolongado y detenido, así en el campo como en el laboratorio.

Rocas Sedimentarias Terciarias

Eoceno

Las rocas de la edad eocena fueron identificadas en tres localidades en la Provincia de Azua, como sigue: Estación 8562, caliza foraminífera en cascajo, en el camino en un lugar que se halla a la mitad de la distancia entre Bánica y Las Matas; estación 8608, ripios en el lado del camino que conduce de Túbano a Las Yayas, al norte del Arroyo Salado, cerca de Higüero Largo, aproximadamente de una altura de 500 metros; estación 8644, ripios procedentes de Higüerito. En la Provincia de Barahona, en varios lugares se identificaron rocas de la misma edad, como sigue: Estación 8626, guijas de caliza cerca de Rancho Viejo; estación 8627, caliza foraminífera en Sierra de Bahoruco, en la falda occidental de la Cañada de Rancho de Viejo; estación 8576, caliza foraminífera procedente de un sitio cerca de la playa, del lado del sur del Río Caña, unos 9 kilómetros al sur de Barahona; estación 8595, ripios en la ladera de la montaña, 2.5 kilómetros al norte de Barbacoa. Los fósiles que se obtuvieron en estas localidades están enumerados en la página 118. En otros lugares se vieron sedimentos que tal vez sean de la edad eocena.

Los cerros de montañas de caliza densa de un color gris que hay en la parte sudoeste de la República Dominicana se componen -por lo menos en gran parte- de rocas de la edad eocena. En la República de Haití las rocas semejantes que contienen fósiles eocenos forman las montañas de caliza. Vaughan recogió en el Cabo Haitiano y alrededor de Plaisance muestras de caliza que contienen foraminíferos eocenos. Según Vaughan (informes inéditos), las montañas en los alrededores de Ennery, entre este último lugar y Gonaïves, así como entre Gonaïves y Cul-de-Sac, se componen mayormente de caliza eocena. W. F. Jones calcula que las calizas cerca de Port-au-Prince llegan a tener un espesor de por lo menos 8,000 pies, pero no estableció ninguna distinción entre los depósitos eocenos y oligocenos.

Oligoceno

En la Provincia de Azua se encontraron fósiles oligocenos en cinco localidades, a saber: Estación 8617, Las Cuevas, Río San Juan, al norte de San Juan; estación 8618, colina de caliza en Majagual, Río San Juan, al norte de San Juan; estación 8565, Río San Juan, aproximadamente 1.8 kilómetros al oeste de Los Bancos, parte superior del asomo; estación 8619, Río Yaque del Sur, cerca de Los Bancos; estación 8567, caliza en la margen derecha del Río de las Cuevas, aproximadamente 1.9 kilómetros al oeste de Túbano. Para listas de fósiles procedentes de estas localidades, vése la página 121.

No se determinaron de una manera definitiva las relaciones estratigráficas de los depósitos oligocenos con los eocenos, pero los afloramientos que se encontraron a lo largo del Río San Juan aproximadamente 1.8 kilómetros al oeste de Los Bancos indican de una manera muy evidente que las rocas pertenecientes a las dos series están separadas por una desconformidad importante. Los estratos en la estación 8565 están visibles en un risco escarpado que tiene unos 900 metros de largo por el lado sur del Río San Juan, y la inclinación es hacia el nordeste, en un ángulo que varía desde 10° hasta 13°. El material se compone de arcilla pizarrosa fosilífera conglomerada y arenisca arcillosa. Los fósiles comprenden fragmentos de coral, ostras y gastrópodos. En un nivel aproximadamente de 100 metros estratigráficamente más bajo encontráronse restos de plantas mal conservados en arenisca de capas uniformes. Entre estas plantas el Profesor E. W. Berry ha reconocido una especie de Sophora, es decir, un miembro costero de las leguminosas. Lo que se deduce es que esta área era tierra antes de la deposición del Oligoceno marino, y que este último está separado del Eoceno por una desconformidad de erosión. Además del conglomerado, arcilla pizarrosa y arenisca, una gran parte de los depósitos oligocenos se compone de caliza.

Por falta de tiempo no fué factible indicar separadamente en un mapa los depósitos eocenos y oligocenos y, por lo tanto, se tomaron en consideración juntos, pero en trabajos posteriores las rocas pertenecientes a las dos series deben distinguirse debidamente. Los fósiles que más ayudan a determinar la edad de las capas de principios de la edad terciaria son los foraminíferos, que parecen abundar igualmente en las calizas, las capas arenosas y aun en los conglomerados toscos, pero resultan tan insignificantes que bien pueden pasar desapercibidos.

Mioceno

Grupo Yaque

Las rocas de la edad miocena, además de ocupar la mayor parte del Valle del Cibao, ocupan también las hoyas principales de estructura en las Provincias de Azua y Barahona. Los estratos visibles a lo largo del Río Yaque del Sur tienen por lo menos 1,500 metros de espesor. Predominan los estratos de conglomerado arenosos, pero también hay arcillas pizarrosas y calizas. Los depósitos son casi por completo marinos, pero las capas de lignito y plantas fósiles locales indican una emergencia temporal. Según las ha definido el Dr. Cooke estas capas pertenecen al grupo Yaque. (Vénse las páginas 71-72, y para listas de fósiles, véanse las páginas 168-174).

Formación Cerros de Sal

Alrededor del borde de la Hoya de Enriquillo hay estratos miocenos que evidentemente son más recientes que los que se encontraron a lo largo del curso superior del Río Yaque, y comprenden las capas de yeso salíferas, cuyos fósiles indican una edad miocena reciente. A estos estratos se les ha aplicado el nombre de Cerros de Sal, por la localidad de ese nombre cerca de la cual se obtiene la sal de roca. Hasta que se haga un estudio más detenido, no será posible definir de una manera precisa la frontera entre estas capas y los estratos miocenos subyacentes. Como antes se ha dicho, los estratos más bajos de la edad miocena encontrados a lo largo del curso superior del Río Yaque se componen principalmente de arenisca. Aun no se sabe si el grupo Yaque se encuentra en las montañas de Bahoruco. La formación Cerros de Sal descansa sobre una caliza impura de gran espesor, probablemente de la edad miocena, pero la naturaleza litológica de dicha caliza es tan distinta de la de la formación Yaque que existe bastante duda en cuanto a sus relaciones. (Véanse las páginas 175-176 en relación con las listas de fósiles.)

Plioceno (?)

Formación Las Matas

En la República Dominicana no existen pruebas positivas de la existencia de depósitos pliocenos. En el Valle de San Juan y al sudeste, a lo largo del Río Yaque y cerca de este río, los estratos plegados miocenos y más viejos están traslapados por espesos depósitos de cascajos mal cementados y arcillas, que por lo general buzan levemente hacia la hoya o están plegados en un grado mucho menor que los estratos subyacentes. Estas capas se denominan formación Las Matas, porque afloran de una manera típica cerca de la población de Las Matas. En estos cascajos no se han visto fósiles, pero se supone que son de la edad pliocena.

Sedimentos Cuaternarios

"Coast Limestone"

A lo largo de la costa y cerca de ella, en las Provincias de Barahona y Azua localmente se encuentran calizas que yacen planas y conglomerado calcáreo que Gabb ha denominado "coast limestone" o sea caliza costera.

En las cercanías de la aldea de Barahona las rocas forman riscos marítimos con terrazas, y hacia el sur, donde las montañas llegan hasta cerca del mar, se componen mayormente de conglomerado de caliza cementada de una manera firme, y material de coral de arrecife. A lo largo de la frontera del sur de la Hoya de Enriquillo hay depósitos semejantes que se extienden hacia el interior. (En cuanto a las listas de fósiles, véanse las páginas 179-180.)

Depósitos de Aluvión

Al sur de Azua el material que se encuentra al taladrar los pozos parece componerse, en gran parte, de arena y cascajo no consolidados. Muchos depósitos de dicho material son más recientes que la caliza costera, así como los cascajos arrojados por el impulso de las aguas a lo largo del pie de las montañas, y las arenas y cascajos a lo largo de los canales de río modernos, y en las terrazas que orlan los valles. Una parte de los depósitos de los deltas del Río Yaque y de otros ríos, así como el aluvión que constituye el lecho de la Hoya de Enriquillo, puede ser de la edad pleistocena, pero es probable que la mayor parte de ellos sea de la época reciente.

Rocas Ígneas

Como antes se ha indicado, muchas partes de la Cordillera Central se componen de rocas ígneas cristalinas cuya composición varía desde la diorita cuarzosa hasta la granodiorita. Otras se componen de serpentina, tal vez roca ígnea básica alterada. La diversidad de rocas ígneas encontradas en el cascajo de casi todos los grandes ríos que corren desde la Cordillera Central, indica que la base compleja comprende una gran variedad de tipos. No se hizo ningún estudio petrográfico adecuado de estas rocas. A lo que parece, la diorita cuarzosa y la granodiorita comprenden la parte principal de las masas de rocas plutónicas mayores. Casi todas las rocas ígneas cristalinas tienen indicios de un metamorfismo dinámico y muchas de ellas se han convertido en gneises, pero en pocos lugares dicho metamorfismo se ha extendido lo suficiente para obscurecer el carácter original de la roca.

Además de las rocas ígneas toscamente cristalinas en la Cordillera Central hay un a espesa serie de rocas volcánicas que en parte son lavas y en parte rocas fragmentarias, que comprenden tufos y brechas, de un color característicamente púrpura obscuro que tira a verde y de una textura que varía de fina hasta tosca. Han sido metamorfoseadas, cloritizadas y en parte se han convertido en serpentinas. Los tipos más básicos de lavas son más comunes que los tipos silíceos.

En el Valle de San Juan, así como en algunos puntos en las montañas de ambas provincias, hay pequeñas áreas de rocas volcánicas de la edad pliocena o más reciente, algunas de las cuales son lavas porfídicas de grano fino de composición andsítica, pero también hay basaltos. En la Sierra de Bahoruco, cerca de la costa, se encuentran basaltos amigdaloidales.

En un lugar denominado Punta Caña, entre Las Matas y San Juan, hay una colina compuesta de lava, que parece ser más reciente que las que arriba se han mencionado y que puede ser de la edad pleistocena. Esta es una limburgita o basalta de grano fino y fresca apariencia, con fenocristos de augita. Su textura varía desde densa y maciza hasta amigdaloidal. Limburgita o basalto que se considera como de la misma edad se encuentra en capas casi planas que en otras partes del Valle de San Juan cubren las mesas y áreas de terrenos altos de cascajo.


Jones, William F. A geological reconnaissance in Haiti. Jour. Geology, tomo 26, p. 733, 1918


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