CAPÍTULO IX

GEOLOGÍA DE LAS PROVINCIAS DE BARAHONA Y AZUA

Por D. Dale Condit y Clyde P. Ross

GEOLOGÍA


Temas Geológicos

La Costa de Barahona a Bahoruco

La aldea de Barahona se destaca sobre una terraza de "caliza costera" que se extiende desde la playa hacia el interior del país, en una distancia de unos cuantos kilómetros. Al sur de Barahona, y a lo largo de la costa, esta caliza constituye un risco de mar que tiene de 15 a 20 pies de altura y cuya cúspide es una angosta terraza llena de conchas modernas. Detrás de esta terraza hay otra más alta que llega a tener aproximadamente 50 metros de altura y que se compone de ripios de caliza tosca derivados de las montañas situadas en la parte posterior. En toda la extensión de esta área, la "caliza costera" se compone principalmente de un conglomerado de caliza firmemente cementado, que contiene unos cuantos corales. En la parte meridional de esta extensión de terreno, más allá del Río Bahoruco, las montañas adyacentes se componen en parte de corrientes basálticas, y el conglomerado contiene guijas de basalto. Unos 5 kilómetros al sur del Río Bahoruco se encuentra El Derrumbado, empinado promontorio que constituye un precipio formado de caliza y cuya elevación es aproximadamente de 500 metros sobre el nivel del mar. Es probable que esta caliza descanse en un contacto de falla contra el basalto, extendiéndose desde este punto hacia el norte hasta las cercanías del Río Bahoruco.

La caliza que se encuentra a lo largo de esta costa es, en parte por lo menos, eocena, como lo indican las Nummulites y otros foraminíferos que se encontraron cerca de la playa en el lado del sur del Río Cana (estación 8576; en cuanto a la lista de fósiles vése la página 118). Los únicos fósiles que se encontraron en El Derrumbado fueron unos cuantos fragmentos de conchas y algunos corales, probablemente de la edad eocena.

Es evidente que el basalto es efusivo, por cuanto es vesicular, y su estructura indica flujo, pero una parte del mismo es muy compacta y finamente cristalina. El lecho del Río Bahoruco contiene guijarros de rocas más toscamente cristalinas, casi de una apariencia gabroidal, que puede haberse derivado de una masa ígnea más hacia el interior del país.

Las manchas de cobre abundan en la lava basáltica, sobre todo en su parte vesicular, donde delgadas películas de calcocita llenan las grietas irregulares que atraviesan la masa, y también se encuentran como saturaciones o impregnaciones de la parte semejante al tufo. Los espacios amigdulares por lo general se llenan de materiales de ceolita. En Bahorucho la mancha de malaquita verde conspicua que se advierte en la roca desgastada por la acción atmosférica ha llamado la atención de los exploradores del país, que han cavado zanjas y hoyos en una parte considerable de la ladera o falda de la colina y han llevado a cabo un trabajo suficiente para demostrar la inutilidad de nuevas investigaciones en estas cercanías. La calcocita se encuentra en cantidades insignificantes en el cuerpo de la roca y también en películas cuyo espesor varía desde 1 hasta 3 centímetros, que siguen por grietas irregulares esparcidas a grandes distancias entre sí en la roca.

Los ejemplares recogidos de otras excavaciones exploradas más hacia el sur a lo largo de la costa, cerca de Paradís, indican que allí hay yacimientos de cobre semejantes. El dueño de un yacimiento o mina cerca de Paradís, dice que su localidad es la que más promete de las dos. Una muestra sacada cerca de Paradís, indicó una vena que tenía aproximadamente 5 centímetros de espesor, compuesta, en parte, de calcocita.

Hasta donde ha sido posible averiguar, estos son los únicos lugares en las montañas de Bahoruco donde se han hecho exploraciones en busca de cobre. Basándose en estos descubrimientos, se obtuvo del Gobierno Dominicano la concesión Bahoruco.

Azua y sus Cercanías

Bosquejo Geológico

La población de Azua yace en un llano cascajoso que se inclina hacia el sudeste en dirección a la Bahía de Ocoa. A una corta distancia hacia el norte hay bajas colinas de arenisca y arcilla pizarrosa de conglomerado, de la edad miocena, más allá de las cuales se encuentran las faldas montañosas de caliza de la edad terciaria anterior. En las colinas que hay al pie de la montaña, en un lugar conocido por El Higüerito, hay una coladura de petróleo que ha sido el centro principal de atracción para los exploradores que buscaban dicho líquido oleoso en la República. El fértil llano que hay al sur de Azua se compone de arena y cascajo que es probable que en parte sea contemporánea de la formación Las Matas de la región que se extiende hacia el oeste. Los estratos que se encontraron al efectuar un taladro para obtener agua artesiana hasta una profundidad aproximadamente de 100 metros, en el central Ansonia, se dice que se componen de barro, arena y cascajo no consolidados. Entre el llano y la costa, hacia el sur, está La Vigía, cerro de caliza dura de un color gris, que tiene unos 300 metros de altura. En esta caliza no se encontraron fósiles, pero su prominencia topográfica y su litología indican que es de principios de la edad terciaria.

A lo largo del Río Vía, al norte de Azua, se muestran claramente la naturaleza de las capas arenosas miocenas y de las calizas de principios de la edad terciaria, y allí tomó el Dr. Cooke las siguientes notas: La antigua serie, de la edad eocena u oligocena, se exhibe cerca de la segunda cascada más arriba de Azua, unos 5 kilómetros de la población, donde hay una maciza capa de conglomerado de caliza que es probable que no tenga más de 15 metros de espesor, y que contiene guijas de un color verduzco. Sobre esta capa se halla una caliza más espesa, maciza, de un color azul gris, que contiene delgadas capas pizarrosas. Estas rocas están muy resbaladas, y toda la sección se repite con un gran resbalamiento. La dirección u orientación, aunque variable, por lo general es hacia el noroeste, y la inclinación varía desde una posición vertical hasta hacia el nordeste.

Primero, río abajo de la antigua serie e inclinándose al parecer hasta más abajo de ella, aparece un conglomerado macizo compuesto principalmente de guijas de caliza, que pasa hacia el sur en una arenisca conglomerada con capas interpuestas de una arcilla dura, siendo así que la proporción relativa de la arcilla aumenta hacia el sur. Aproximadamente 1 kilómetro de Azua, hay una capa vertical de caliza coralífera nodular de un color amarillo, cuyos fósiles sin duda son de la edad miocena. (Véase la lista en las páginas 169-170, estación 8664). Por lo general, estas capas se inclinan hacia el norte o nordeste, en un ángulo alto, y exhiben muchas fallitas. La serie de estratos que aquí se encuentra sugiere que las capas pueden ser volteadas.

Los Terrenos Petrolíferos de Azua

Rasgos Generales

Los titulados terrenos petrolíferos de Azua se encuentran unos 4 kilómetros al noroeste de la población, en un lugar conocido por El Higüerito. Hace mucho tiempo que se conocen la coladura de petróleo y los manantiales de sal que hay en este lugar, y en estos últimos años han llamado mucho la atención de los explotadores en general. Se han taladro seis hoyos, varios de los cuales han producido algún petróleo. Los terrenos están comprendidos en una concesión que en la actualidad posee la Santo Domingo Investment and Development Company, que continúa los trabajos de exploración. Hay muchas opiniones distintas en cuanto a los resultados que se obtuvieron en los primeros pozos.

La roca que se encuentra cerca de la coladura o escape principal de petróleo se compone de conglomerado, arenista tosca y arcilla arenosa, todas las cuales contienen pocos fósiles. El conglomerado contiene fragmentos de corales ramosos que sugieren las formas encontradas en el oeste, en los estratos inferiores de los yacimientos miocenos, a lo largo del Río Yaque del Sur. Las capas que aquí afloran asemejan mucho a las miocenas que se ven cerca de Quita Coraza, a lo largo del Río Yaque del Sur, y el hecho de que pertenecen a la edad miocena lo demuestran los fósiles que hay en los estratos sumamente fosilíferos que se encuentran en la misma serie, hacia el sudeste, a lo largo del Río Vía. La topografía de estos terrenos, cerca de las coladuras, es montañosa. La roca yace cerca de la superficie y en muchos lugares aflora a lo largo de los barrancos, aunque en otros puntos está cubierta de un manto de cascajo en el cual predomina la caliza procedente de las montañas cercanas. Las rocas de las faldas o laderas de estas montañas, que se encuentran unos 2 kilómetros al nordeste, se componen de caliza blanca que contienen muchos foraminíferos orbitoidales que probablemente son de la edad eocena. La frontera entre la caliza más antigua de la falda de la montaña, y la arenisca y conglomerado en El Higüerito puede ser una falla. A lo largo del Río Vía se ven claramente capas cerca del contacto, donde el conglomerado mioceno al parecer se inclina debajo de la caliza más antigua.

Historia del Desarrollo

De los seis pozos que se dice han sido taladrados antes de la aparición de los actuales dueños de la concesión minera, todos, excepto uno, se cavaron hasta cerca de unos cuantos centenares de metros de la coladura principal de petróleo. Dícese que en cada uno se encontró una cantidad de petróleo mayor o menor, a profundidades que variaban desde 180 hasta unos 290 metros. También se dice que uno de los pozos llegó a tener 400 metros de profundidad. Los primeros pozos, que prometían llegar a ser buenos productores de petróleo, rindieron dicho líquido oleoso en cantidades que se dice variaban desde una docena hasta varios centenares de barriles cada día. La mayor parte del petróleo se encontró en profundidades menores de 220 metros, y siempre que se hicieron taladros más profundos invariablemente dieron por resultado una poderosa corriente de agua salada que no pudo detenerse, y que destruyó el pozo. Se taladró un pozo unos 4 kilómetros al norte de El Higüerito, en un angosto valle que hay en la base las montañas, y dícese que se llegó a una profundidad de 200 metros. El material que se encontró en los 125 primeros metros, fué anotado como "arena y cascajo", debajo de los cuales había "una roca dura y de un color obscuro, con bastante espato".

En la actualidad los taladros se hacen por recomendación de un geólogo que ha recogido datos que sugieren la presencia de un domo elongado que se orienta casi hacia el norte y cuyos flancos se inclinan de una manera muy escarpada. Las capas que hay hacia el sudeste, a lo largo del Río Vía, han sido tan arrugadas y contienen tantas fallas que un geólogo tendría que hacer un trabajo de gran esmero y detallado antes de ofrecer recomendaciones para taladrar esta región. Si los próximos dos o tres agujeros se taladran sin que se obtenga petróleo, parece que sería conveniente abandonar por completo los taladros en este lugar y buscar otro campo hacia el oeste, donde las rocas no indican tanta perturbación.

Calidad del Petróleo

El petróleo procedente de los terrenos de Azua es de un color moreno, muy líquido y de un alto grado de gravedad, siendo así que los varios ensayos o pruebas que se han hecho indican una gravedad de 19° a 21° Baumé. Dícese que no rinde gasolina. A continuación aparecen los resultados de las pruebas que se hicieron con un ejemplar sacado del pzo número 1, a una profundidad de 960 pies. El análisis lo hizo Leroy M. Law, para la Interocean Oil Company.

Pruebas que se hicieron con las muestras de petróleo
procedentes del pozo número 1
Gravedad específica a 60° F 0.9309
Gravedad (Baumé) 20.4°
Libras por galón 7.752
Punto de llamarada con la caserola abierta 185° F.
Prueba de fuego 220° F.
Prueba de destilación
  Punto de ebullición inicial 160° C. (320° F.)
  Un 10 por ciento se destila 224° C. (435° F.)
  Un 20 por ciento se destila 225° C. (491° F.)
  Un 30 por ciento se destila 277° C. (531° F.)
  Un 40 por ciento se destila 296° C. (565° F.)
  Un 44 por ciento se destila 300° C. (572° F.)
  Un 56 por ciento de residuo a más de 300° C.
Humedad Indicios

El gas también fluye del suelo en las inmediaciones de la coladura de petróleo, pero, a lo que parece, no es inflamable. El jefe de los químicos de la Bessemer Gas Engine Company, situada en Grove City, Estado de Pensilvania, analizó una muestra procedente de uno de los pozos, y en su informe sobre este análisis dice que se compone de bióxido de carbono y aire, hasta un 94.6 por ciento del total de la muestra. La presencia del aire indica que este ejemplar no se recogió cuidadosamente. A continuación aparece el análisis del precitado químico:

Análisis de una muestra de gas sacada de un pozo cerca de Azua
Hidrocarburos espesos por aceites clariolinos 4.00
Hidrocarburos espesos según cálculo, menos de 55.5 de aire 9.00
Bióxido de carbono 39.10
Oxígeno 11.60
Gravedad específica (el aire equivale a 1) 1.18

Coladuras de Petróleo Anunciadas al Este de Azua

Las coladuras de petróleo situadas en El Higüerito son las únicas que se han encontrado en aquella región, aunque se dice que hay otras, algunas de las cuales fueron visitadas, habiéndose encontrado que eran meramente manantiales de sal o el material carbonáceo de plantas fosilizadas. El Señor E. E. Dreyfus, residente en la ciudad de Santo Domingo, que ha vivido muchos años en la Provincia de Azua, manifiesta que varias veces ha visto películas de petróleo en la superficie del agua, cerca de la playa, a lo largo del lado oriental de la Bahía de Ocoa. No se hizo ninguna tentativa con el fin de comprobar este informe.

También se dice que existe el petróleo en Arroyo Salado, medio kilómetro, aproximadamente, más arriba de su confluencia con Arroyo Escondido, que es un afluente del Río Ocoa, unos 16 kilómetros al noroeste de Baní, en la Provincia de Santo Domingo. El Dr. P. V. Logroño Cohen, residente en Santo Domingo, y el Señor Marcial Soto, de Galión, manifiestan que en este lugar han recogido muestras de petróleo. El Dr. Cooke visitó dicha localidad y relata que la supuesta coladura se encuentra cerca de un contacto de falla de caliza de un color purpúreo rojo con arcilla pizarrosa. (Véase la lámina 20, B; A indica un afloramiento de rocas semejantes en el Río Ocoa, más abajo de San José de Ocoa.) En la roca se vieron manchas obscuras, pero no se encontraron indicios de material petrolífero. El lodo que había en el lecho del arroyo despedía un olor a sulfuro de hidrógeno. En la época en que se efectuó dicha visita había llovido mucho, y es probable que las indicaciones se obscurecieran a causa del desbordamiento del arroyo. Todas las rocas que se encuentran en estas cercanías son de principios de la edad terciaria o más antiguas, y están tan resbaladas, torcidas y falladas, que apenas podía recogerse el petróleo en ellas, a no ser en pequeñas cantidades. Sin embargo, el descubrimiento allí de cualquier material petrolífero indicaría que la serie más antigua acaso contenga petróleo en otras partes en sitios donde las capas no están tan sumamente plegadas y falladas.

Casi todas las rocas que forman las colinas que se extienden desde la Bahía de Ocoa hacia el este, hasta el Río Nizao, son de la edad oligocena o más antiguas (eocena en la estación 8614, 5.2 kilómetros al este de Baní), siendo la excepción principal los conglomerados pliocenos o más recientes que yacen casi en una posición plana y constituyen terrazas cuyas alturas llegan a unos cuantos centenares de metros. Los estratos de principios de la edad terciaria o cretáceos se componen de caliza de un color gris que tira a obscuro, pizarras purpúreas que tira a rojizas o caliza pizarreña, arenisca y arcilla pizarrosa arenosa calcárea, todos los cuales se encuentran muy torcidos y rotos a causa de las fallas. El Río Ocoa en su curso de San José de Ocoa a Arenoso, sigue una de estas fallas, cuyo lado levantado se conserva en El Número, loma orientado hacia el sur y situada al oeste del Río Ocoa.

Resumen de Geología Económica

Petróleo y gas.- La localidad en El Higüerito, cerca de Azua, ha sido el centro principal de interés como un posible yacimiento de petróleo para los fines del comercio, y es el único lugar donde se han taladrado pozos en busca de petróleo. Los resultados que se han obtenido no han sido muy satisfactorios, pero hánse repetido los taladros en la creencia de que quizás algunos de los primeros prozos pudieran haber sido valiosos, pero se perdieron debido al desbordamiento de agua salada como consecuencia de una mala administración.

En las Provincias de Barahona y Azua hay grandes extensiones de terreno que son interesantes por cuanto podrían contener yacimientos de petróleo que justificaran que se hicieran investigaciones geológicas. Las investigaciones deberían comprender toda la región que se extiende desde Azua hacia el oeste hasta la Sierra Martín García, y luego hacia el noroeste hasta las colinas que hay alrededor de Las Yayas, debiendo hacerse estudios acerca de la estructura donde los afloramientos sean suficientemente numerosos. Toda la Hoya de Enriquillo merece que se le consagre especial atención. También deben hacerse investigaciones en busca de coladuras de petróleo al este de Duvergé, y asimismo desde Neiba hacia el este. Además, parece que el área triangular al sudeste de las laderas o faldas de caliza de la Sierra de Neiba, al norte de la Laguna Rincón, y al oeste del Río Yaque, es digna de que se le consagre la mayor atención.

El Valle de San Juan está tan cubierto de cascajo de la formación Las Matas que sólo en algunos sitios es posible estudiar las capas plegadas debajo del mismo. Los afloramientos que se ven a lo largo del Río Yaque cerca de la extremidad oriental del Valle de San Juan, se componen casi por completo de materiales arenosos toscos que no prometen contener ningún petróleo. Debiera examinarse detenidamente la parte occidental de este valle, cerca de la frontera haitiana, donde hay afloramientos de lignita, que es probable que sea de la edad miocena.

Salinas.- Los análisis químicos que se han hecho de las aguas procedentes del Lago Enriquillo y de dos manantiales de sal, indican que las aguas no tienen ningún valor desde el punto de vista comercial. Los Cerros de Sal fueron examinados con la esperanza de que los lechos o capas de sal de roca pudieran contener potasa. Los resultados de este examen no fueron satisfactorios, puesto que el análisis no demostró la existencia de potasa en cantidades que pudieran utilizarse para el comercio. (Véanse los análisis.) Los criaderos de sal se componen casi por completo de cloruro de sodio con una pequeña mezcla de material arcilloso u otras sales. Es probable que estos yacimientos continúen sindo la fuente principal de sal para los habitantes del interior del país, aunque dicho producto dista mucho de ser puro, puesto que por lo general contiene por lo menos un 10 por ciento de impurezas. Si esta sal se extrae para la exportación, será necesario refinarla y es probable que no pudiera competir en los mercados de exportación con la sal que se obtiene mediante el procedimiento de evaporación en las muchas calderas de saladar que se encuentran a lo largo de la costa de este país y en otras islas de las Antillas.

Yeso.- Los Cerros de Sal contienen enormes cantidades de yeso cuya calidad varía desde una substancia toscamente cristalina hasta una de blanco alabastrino y fina textura, pudiendo obtenerse en capas casi de cualquier espesor que se desee. Puede usarse principalmente para la fabricación de yeso o emplasto, y tal vez en la construcción de estatuas, de manera que dichas capas no prometen tener mucho valor.

Yacimientos metalíferos.- Muy poco se sabe acerca de los yacimientos metalíferos en esta parte de la República, aunque se mencionan el oro, la plata, el níquel, el cobre, la pirita y el hierro, en las varias concesiones mineras que en la actualidad están vigentes en la Provincia de Azua. Casi todos los ríos que corren desde áreas de rocas cristalinas en la Cordillera Central contienen cascajo aurífero, y a principios de la época colonial los Españoles explotaron algunos de estos ríos. En los lechos de varios ríos, en los lavaderos de oro, de cuando en cuando se obtienen pequeñas cantidades de dicho precioso metal.

En la Sierra Bahoruco, al sur de Barahona, se encuentran muchas manchas de cobre en el área de roca volcánica, las cuales han llamado la atención de los exploradores, que han hecho algunos trabajos cerca de Paradís y en la desembocadura del Río Bahoruco. Sin embargo, los resultados que se han obtenido no hacen concebir esperanzas de encontrar yacimientos de valor alguno en esta área. A lo largo de la vereda o camino que conduce de Constanza a Túbano, en un lugar situado 10 kilómetros, aproximadamente, al nordeste de Túbano, se vieron sulfuros de cobre y sus productos de oxidación.

Dícese que cerca de Paradís y en la Sierra Bahoruco, al sur de Duvergé, hay yacimientos de hierro en forma de limonita, donde también se vió siderita suelta. Los informes que se han hecho acerca del yacimiento que hay en Paradís indican que es probable que sea superficial y de poca extensión. Probablemente se deriva de la descomposición de una roca volcánica básica.


Ir a Estudios | Ir al índice general | Ir arriba