Eugenio de Jesús Marcano Fondeur
Un reconocimiento

Julio Cicero, S.J.

Artículo publicado en Moscosoa 8:1-3. 1994

Profesor Eugenio de Jesús Marcano Fondeur

A muchos botánicos se les ha atribuido alguna paternidad botánica, al Prof. Marcano se le puede atribuir la paternidad de los jóvenes botánicos, profesores o investigadores del reino de las plantas. Paternidad por adopción, porque al profesor entusiasta y generoso en comunicar su saber, y maestro que hace al hombre de ciencia, fácilmente el alumno lo adopta con sus hechos como padre de su saber y lo convierte en un confidente y consejero. No hay joven botánico que no recurra a Marcano en su quehacer científico.

Marcano nace en Licey al Medio, de Tamboril, en la Provincia de Santiago, en el año 1923; nace en el campo y su alma sensible vibra con la naturaleza que según sus propias palabras es siempre el libro abierto de donde toma sus conocimientos. Está casado con Plácida Consuelo Martínez con quien ha procreado tres varones (dos agrónomos y un físico) y dos hembras, también profesionales en áreas relacionadas con la Biología.

En el año 1955, el 5 de marzo, viene de Santiago, su provincia natal, a dar clases a la Universidad de Santo Domingo y en ese mismo día y año es llamado a dar clases en el recién fundado Instituto Politécnico Loyola, de San Cristóbal. Aquí comienza su contacto con los jóvenes futuros agrónomos, veterinarios, farmacéuticos, biólogos y maestros de Biología que tienen en su carrera la asignatura de Botánica.

Marcano ha sido y sigue siendo profesor de Botánica de muchas generaciones de graduados, directamente y para las nuevas generaciones indirectamente, porque los alumnos de sus alumnos conocen mucho a Marcano, a través de sus profesores.

Aunque ha incursionado con mucho éxito en otros campos de las Ciencias Naturales, como la Entomología, Malacología, Geología y Paleontología, su primer amor, la Botánica, siempre ha estado presente en sus diversas formas como Flora Apícola, Toxicología Botánica y más recientemente el estudio de las plantas de la dieta humana.

Su creatividad lo mantiene sin descanso en la docencia, investigaciones, conferencias, viajes y publicaciones. Sin salir del campo de la Botánica y sin hacer un recuento completo de sus actividades, sólo a manera de ejemplo se pueden citar sus Notas de Botánica General y Sistemática, su Flora Apícola Dominicana, otra Flora Apícola de Venezuela, Plantas Venenosas en la República Dominicana, varias Flórulas, como la de las islas Cabritos, Beata y Valle Nuevo, artículos breves publicados en Naturalista Postal y otros trabajos en preparación.

Otras actividades botánicas como asesoría de tesis, charlas y conferencias, viajes educativos con grupos selectos a las distintas zonas de vida y parques nacionales, y sus recorridos por todo el país y en especial sus múltiples viajes al Pico Duarte y a las islas Saona, Beata y Alto Velo, y el cuidado y acrecentamiento del Herbario del Instituto de Investigaciones Botánicas y Zoológicas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y su amplia biblioteca botánica, lo hacen hoy por hoy el primer botánico dominicano actual, que sigue el camino trazado por Rafael M. Moscoso y José de Jesús Jiménez Almonte, su entrañable maestro y amigo.

Marcano, con la profunda fe del dominicano cibaeño y con su gran sensibilidad humana, con su carácter extrovertido, recio y de gran sentido del humor, se mantiene presente entre el inmenso grupo de sus antiguos y actuales alumnos que recuerdan sus consejos morales impartidos en el aula al igual que sus enseñanzas científicas mantenidas al día por sus investigaciones y contínuas lecturas.

Un hombre de esta talla, no es raro que haya recibido y siga recibiendo tantas muestras de afecto, estima y reconocimiento de sus estudiantes y de instituciones como los doctorados honoris causa que le han tributado las universidades Autónoma de Santo Domingo y Católica Madre y Maestra, Premio Anual de Ciencias de la Academia de Ciencias de la República Dominicana y varios nombramientos de profesor honorario que le han tributado escuelas y universidades.

No han faltado tampoco las especies nuevas, zoológicas y botánicas clasificadas con su nombre como el insecto Diabrotica marcanoi, el molusco Proserpina marcanoi, los lagartos Anolis marcanoi y Celestus marcanoi y, dejando otras especies zoológicas y pasando a las botánicas están la Pereskia marcanoi, interesante cactus endémico, y una orquídea Lepanthes marcanoi, que le dedica el Rev. Donald D. Dod, investigador del Jardín Botánico Nacional.

Este volumen de Moscosoa está dedicado al formador de botánicos y primer asesor científico para este jardín, que con su ejemplo de capacidad y esfuerzo hace posible el conocimiento e investigación de nuestra riqueza Botánica.


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