Las Reservas de Biosfera

El origen de las Reservas de Biosfera

Las Reservas de Biosfera están concebidas para aportar elementos de respuesta a uno de los retos a los que se enfrenta el mundo en la actualidad: ¿Cómo conservar la diversidad de plantas, animales y microorganismos que constituyen la parte viviente de nuestra "biosfera" y mantener sistemas naturales saludables al mismo tiempo que se satisfacen las necesidades materiales y aspiraciones de un número creciente de personas? ¿Cómo conciliar la conservación de los recursos naturales con su uso sostenible?

El origen de las Reservas de Biosfera se remonta a la "Conferencia de la Biosfera" organizada por la UNESCO en 1968, la primera conferencia intergubernamental para buscar reconciliar la conservación y el uso de los recursos naturales, anticipando así la noción actual de desarrollo sostenible. Las primeras bases del concepto de Reserva de Biosfera derivan de esta conferencia. El objetivo era establecer zonas terrestres y costeras representativos de los principales ecosistemas del planeta en los cuales se pudiera proteger los recursos genéticos, y donde se pudiera realizar las investigaciones, al igual que otros trabajos de observación, estudios y entrenamiento, sobre los ecosistemas para un programa recomendado por la Conferencia. Este Programa "Hombre y la Biosfera" (MAB, por sus siglas en inglés - "Man and Biosphere") fue oficialmente iniciado por la UNESCO en 1970. Uno de los proyectos del MAB consistía en establecer una red mundial coordinada de nuevas áreas protegidas que serían designadas como "Reservas de Biosfera", en referencia al programa mismo.

Así que, desde el inicio, la preocupación primaria de este proyecto del MAB era esencialmente científico, con las zonas designadas constituidas por ecosistemas representativos y con la meta de lograr una cobertura biogeográfica del mundo lo más completa posible, permitiendo la conservación de la biodiversidad de manera más sistemática que anteriormente. Al mismo tiempo, las Reservas de Biosfera no son solamente áreas protegidas. Su objetivo de conservación se logra mejor si se apoya, por un lado, sobre las actividades de investigación, monitoreo y formación, y por otra parte, sobre la cooperación y los intereses de las poblaciones locales involucradas.

En 1992, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Ambiente y el Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro (Brasil), llevó estos temas a la atención de los altos responsables políticos del mundo. El Programa "Agenda 21" y las Convenciones sobre la Diversidad Biológica, el Cambio Climático y la Desertificación, que fueron adoptados, muestran el camino hacia lo que ahora se denomina desarrollo sostenible y que toma en cuenta la salvaguardia del ambiente y la preservación del capital natural de manera que aseguren una mayor equidad social, incluyendo el respeto de las comunidades rurales y su conocimiento acumulado a través del tiempo. La comunidad internacional necesita ejemplos concretos que ilustren las ideas originadas en la Conferencia de Río. Tales ejemplos solamente pueden funcionar si expresan las ncesidades sociales, culturales, espirituales y económicas de la sociedad y se fundamentan sobre bases científicas sólidas.

En 1995, la Conferencia Internacional sobre Reservas de Biosfera, celebrada en Sevilla (España), confirmó que las Reservas de Biosfera ofrecen tales ejemplos. De esta manera, las Reservas de Biosfera tienen un nuevo rol que jugar a nivel mundial. Ellas no deben ser solamente un medio para que las personas que viven y trabajan en ellas y en sus alrededores alcancen una relación en equilibrio con el mundo natural; ellas también deben explorar las vías que permitan satisfacer de una manera sostenible las necesidades esenciales de la sociedad.

En la actualidad, el MAB tiene 30 años de experiencia en casi 100 países, probando y demostrando vías hacia un desarrollo sostenible.

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