Los bosques en el tiempo

El tiempo es crucial cuando se piensa en los bosques. En comparación con los árboles, los humanos tenemos unas vidas de muy corta duración y, debido a que los bosques se desarrollan durante largos períodos de tiempo, se nos hace difícil comprenderlos.

Aún cuando los bosques puedan parecer permanentes e inalterables, ellos siempre están cambiando, debido a factores como los incendios y tormentas, los ciclos de plagas y enfermedades, los ciclos climáticos, y aún la deriva continental. En la historia reciente, los humanos han causado cambios en bosque que suceden cada vez más rápido.

A medida que las formas terrestres y el clima cambian según pasa el tiempo, también cambian los bosques con ellos. Durante la última edad de hielo, por ejemplo, era menor la superficie disponible de tierra y el clima era más frío, y se redujeron grandemente los bosques en todo el mundo, ya que éstos solamente sobrevivían en las áreas libres de hielo.

Los helechos arbóreos han existido durante millones de años, y son uno de los tipos de planta más viejo.

El ámbar, resina fosilizada de antiguos árboles y que se encuentra por todas partes del mundo, nos puede servir como ventana al pasado distante de la Tierra. Materiales vegetales, insectos y otros animales pequeños (lagartos, por ejemplo), pudieron quedar atrapados en la resina fluida hace millones de años y estar todavía perfectamente conservados. El descubrimiento de ámbar de estos bosques antiguos nos puede indicar el tipo de árboles que existían en ellos en ese entonces; New Jersey (costa noreste de Estados Unidos), por ejemplo, era cálida y pantanosa, cubierta con cedros y árboles tropicales. Cuando el clima en África era más húmedo que en la actualidad, el desierto del Sahara estuvo, durante varios períodos, cubierto casi en su totalidad por una vegetación arbustiva. También durante esas épocas, muchas áreas que ahora son sabanas estaban cubiertas por un denso bosque tropical.

Estas informaciones sobre climas y bosques del pasado han sido descubiertas con la ayuda de polen fosilizado, los que también pueden indicar los tipos de plantas que existín en esas regiones. Los granos de polen pueden formar "microfósiles" que nos pueden ayudar a determinar las especies vegetales de las cuales ellos se formaron hace millones de años.

Los cambios en las formas terrestres y los movimientos de los continentes durante millones de años cambian los hábitats disponibles para los bosques. Por ejemplo, lo que son ahora las Montañas Rocallosas de América del Norte no existían hace 70 millones de años, y esa área estaba cubierta por un vasto mar. Esto fue seguido por una intensa actividad volcánica y levantamiento de montañas, creándose nuevas tierras, aunque, al mismo tiempo, el clima se volvía más frío y más árido.

Desde luego, los bosques pueden cambiar (y lo hacen) en escalas de tiempo mucho más rápidas. Muchas alteraciones pueden cambiar grandemente la composición de un bosque de una manera extremadamente rápida. Algunas alteraciones son los fuegos, inundaciones, contaminantes, especies vegetales y animales invasoras, erupciones volcánicas y las actividades humanas.

La forma en que un área deforestada es colonizada de nuevo por plantas se llama sucesión ecológica. Plantas diferentes crecen en lugares diferentes, pero los modelos de sucesión ecológica son similares en todo el mundo, tanto en los bosques templados como en los tropicales. Primero entran las resistentes gramíneas anuales, seguidas por arbustos y, finalmente luego de varios años, los árboles. Las etapas intermedias de vegetación son necesarias para que se desarrolle un nuevo bosque, y si se altera un área con demasiado frecuencia, el suelo pierde demasiado nutrientes y, en lugar de volver a ser un bosque, el área permanece como un pastizal.

La geografía, al igual que el clima, juega un papel importante en determinar qué especies se encuentran en áreas diferentes. Los animales y plantas evolucionaron separadamente en América del Sur y América del Norte; pero entonces entraron en contacto a través del puente terrestre que constituye la actual América Central. Ciertos tipos de plantas, como las varias miles de especies de bromelias, prosperan en las Américas pero están completamente ausentes en los otros continentes.

Ninguna comunidad de plantas y animales es estable. Siempre estos ecosistemas están siendo afectados por muchos factores -- clima, depredación, suministro de alimentos y, especialmente, humanos. Las condiciones son favorables para especies diferentes en momentos diferentes. Los ecosistemas están cambiando constantemente y, luego de cada cambio, es imposible recrear el ecosistema que existía antes. Este es uno de los problemas que enfrentan los humanos cuando tratan de "gestionar" los bosques: no importa que tanto esfuerzo se emplee, la gente no puede moldear el bosque en algo que ha sido, o mantener el bosque en el estado que se encuentra ahora.

En los ecosistemas forestales, ocurren alteraciones todo el tiempo; algunas producen estragos a corto plazo, otras toman varios años para empezar a mostar sus efectos. Se necesita algo de alteración para crear la diversidad de hábitats. Por ejemplo, los fuegos pequeños y frecuentes, en ciertas áreas, permiten que los pinos sobrevivan en lugares donde normalmente crecerían otras especies. Cuando suceden fuegos regularmente, las especies se adaptan y algunas especies incluso dependen del fuego para liberar sus semillas.

Si los bosques cambian naturalmente, ¿por qué preocuparse por las alteraciones provocadas por los humanos? Debido a que los humanos actúan demasiado rápido. Si el clima cambia naturalmente, lo hace lentamente, los bosques tienen tiempo para emigrar, algunas especies desaparecen, nuevas especies se desarrolla. Pero los humanos están cambiando dramáticamente los ecosistemas por todo el mundo a una velocidad que las plantas y animales no pueden mantener.

Las estaciones determinan grandes cambios en los bosques, pero en épocas predecibles. Las plantas y animales se ha adaptado para aprovecharse de las fuentes alimenticias y hábitats disponibles en momentos diferentes del año. Aquellos que habitan en la zona templada tienen que vérselas con las temperaturas congelantes del invierno y las condiciones muy diferentes de las otras tres estaciones, mientras que los bosques tropicales solamente experimentan dos estaciones claramente definidas (seca y lluviosa).

El clima puede cambiar al bosque también de formas menos dramáticas. Oleadas temporales de frío y sequía pueden afectar seriamente a ciertas especies, aunque usualmente no cambia toda la composición del bosque. Otras alteraciones, como las plagas, también pueden estar limitadas a uno o dos tipos de árboles, que producen claros pequeños en los bosques. Las enfermedades también pueden ser responsables de cambios mucho más serios en los bosques. El efecto de una alteración dada depende de su frecuencia, predictibilidad y magnitud.