
A Mullah Samandar se le hace difícil controlar sus emociones cuando mueve su hacha para cortar un árbol de pistacho, alfónsigo o alfóncigo (Pistacia vera L.).
"Cuando corto árboles de pistacho, lloro y mis lágrimas no se detienen," dijo, explicando que no tenía otra forma de abastecer su familia de leña. "Los tiempos son difíciles y no tengo un trabajo, un salario o una oportunidad de encontrar un trabajo. Nos vemos obligados a comer plantas que recogemos en las montañas."

Tiempo atrás, Afganistán tenía más de 450,000 hectáreas con árboles de pistacho, cubriendo una ancha banda a través de la parte norte del país en por lo menos nueve provincias. Ahora, 40 por ciento de estos bosques de pistacho han sido destruidos, según el Ministerio afgano de Agricultura.
Funcionarios allí atribuyen esta destrucción a los efectos los últimos 30 años de lucha - período durante el cual la jurisdicción del gobierno central en las provincias era débil o no existente - y ahoran han enviado una propuesta al parlamento para proteger los bosques de pistacho.
El problema es particularmente agudo en la provincia noroccidental de Badghis, donde existe la mayor concentración de bosques de pistacho. Los residentes dicen que la pobreza y la falta de cualquier otra fuente de combustible los obliga a cortar los árboles para usarlos como leña.
El anterior director de agricultura en Badghis, Gol Ahmad Arefi, dice que 50 por ciento de las 95,000 hectáreas de bosques de pistacho en la provincia - cuyo cultivo, agrega, una vez valía más de US$100 millones anualmente - ya han sido destruidos. Cada año, continuó, otras 200 hectáreas de bosque de pistacho se pierden.
"El proceso continuará mientras el gobierno no suministre combustible a las personas que viven cerca de los bosques," dijo, añadiendo que su departamente había contratado a 180 guardas para proteger los bosques pero que "este número no es suficiente."
Funcionarios gubernamentales reconocen el problema de escasez de combustible y dice que están estudiando soluciones.

Abdolghani Saberi, vice gobernador de Badghis, dijo que el gobernador y ancianos de la provincia han ido a Kabul para discutir la crisis con el Presidente Hamed Karzai.
"El presidente prometió resolver el problema de falta de combustibles ya sea por medio de la mina de carbón en el área de Sabzak en Badghis o por medio de otras medidas," dijo.
Saberi agregó que también han habido conversaciones con Turkmenistán, que hace frontera con la provincia, sobre proveer electricidad a Badghis y que los Estados Unidos habían financiado un estudio por US$4 millones para analizar esta opción.
Pero funcionarios dicen que las personas locales también deben tomar responsabilidad para proteger los bosques de pistacho, de los cuales la mayoría existe naturalmente.
Algunos funcionarios desean ver un programa de concienciación para educar a las personas sobre la importancia de mantener los bosques y los beneficios potenciales de la cosecha de pistacho.

Gholam Haidar Haidari, director de ambiente y gestión de recursos naturales en la provincia, dijo que su oficina está preparada para iniciar una nueva estrategia dando responsabilidad a las personas locales para la protección de los bosques lo mismo que para el derecho a cosechar sus productos.
"La estrategia ordena que los bosque naturales sean dados a las personas para usar sus productos, y que participen activamente en su revitalización y rehabilitación," dijo.
Arefi estuvo de acuerdo con este enfoque. "Cuando se da responsabilidad a los mayores y a los residentes del área, ellos no cortarán los bosques," dijo. "El gobierno debería también decirles que planten nuevas plantitas anualmente y suministrarle asistencia."
Pero Abdolmajid Shekib, miembro del concejo provincial de Badghis, dijo que las personas locales no son las únicas culpables.
"El principal problema es inseguridad. El gobierno no puede controlar estás áreas apropiadamente o imponer la ley sobre personas poderosas. Luego del colapso del Talibán, funcionarios gubernamentales de alto nivel han estado involucrados en el corte de los bosques," declaró.
Abdorrazaq Atef, de 70 años de edad y representante de los agricultores en la provincia, dijo que los guardas contratados para proteger los bosques son de hecho parte del problema.
"Los guardas son vendedores en lugar de protectores de los bosques. Ellos toma dinero de personas y las dejan cortar árboles," dijo. "Todos los empleados gubernamentales se quejan por sus bajos salarios, pero estos guardas nunca se han quejado de sus salarios, lo que significa que ellos reciben un buen ingreso vendiendo los árboles."
Un guarda forestal, que no quiso dar su nombre, dijo que los guardas no son bien pagos para proteger tales grandes áreas de bosque, y que no pueden enfrentar individuos armados o tribus. "El proceso continuará," dijo. "Todo habrá desaparecido para el momento en que el gobierno despierte."
Autor de las páginas: José E. Marcano