Tortuga marina Las Tortugas Marinas

Anatomía de las tortugas marinas

Las tortugas son reptiles, una clase de unas 6,000 especies de vertebrados que tienen piel con escamas, respiran aire y usan la luz solar para calentar sus cuerpos (ectotérmicos). Como todos los reptiles, las tortugas se reproducen por medio de fertilización interna y, como la mayoría de los reptiles, ponen sus huevos de concha blanda en tierra.

Una característica única de la tortuga es su concha. Esta estructura esquelética es una cubierta armada protectora de los órganos vitales internos. La parte superior de la concha, el caparazón, está cubierta con grandes estructuras como escamas llamadas escudos. El caparazón está conectado con la parte ventral, llamada plastrón, por medio de placas duras de concha conocidas como puentes laterales.

La cavidad corporal de gran tamaño de las tortugas, especialmente de las tortugas marinas, contiene una gran masa intestinal necesaria para digerir materiales vegetales y pequeñas criaturas marinas. La tortuga marina verde, que es básicamente vegetariana, tiene una característica única en su sistema digestivo. Una parte especializada de su tubo digestivo contiene simbiontes bacterianos que ayudan a digerir la celulosa. Sólo unos pocos otros reptiles son vegetarianos primarios.

La gran cavidad corporal también permite que la hembra produzca y mantenga un gran volúmen de huevos. Las hembras de las tortugas marinas también son capaces de almacenar esperma viviente durante varios años, aunque la fertilidad decrece con el tiempo. Esto permite que la hembra fertilize numerosas grupos de huevos sin tener que volver aparearse.

Además de usar sus pulmones para respirar, las tortugas también han desarrollados formas suplementarias de respiración. Algunas especies de tortuga acuáticas hacen pasar agua a través de sus vías nasales hasta la boca y garganta donde se extrae el oxígeno por la faringe. Esto se hace a través de la cubierta de la faringe que actúa a manera de una agalla. Algunas tortugas toman agua a través de su abertura anal donde se llenan y vacían dos sacos, lo que causa una lenta corriente que permite recoger oxígeno. Una tortuga de agua dulce de Australia tiene agallas cloacales para la respiración.

Las tortugas también son capaces de mantener mayores concentraciones de dióxido de carbono en la sangre que la mayoría de los animales que respiran aire y, por lo tanto, pueden usar su abastecimiento de oxígeno muy eficientemente durante un largo período de tiempo. Tanto la sangre como el tejido muscular pueden almacenar oxígeno en grandes cantidades, ayudando a que la tortuga permanezca bajo agua por largos períodos de tiempo.

Otro aspecto de la respiración de las tortugas es la necesidad de flexibilidad exterior. El plastrón abisagrado permite algo de contracción y expansión de la cavidad del pecho. En el caso de las tortugas marinas, el respirar se hace más difícil cuando las hembras vienen a la playa.

Ellas arrastran sus cuerpos desde el mar hacia la playa para poner sus huevos en la arena. Los cientos de libras de peso corporal contra la arena hace que el respirar sea mucho más difícil que en el agua.

Las tortugas marinas tienen adaptaciones especializadas para su existencia marina. Sus conchas están grandemente reducidas en peso y presenta una forma 'aerodinámica' para reducir la fricción del agua. Las aletas frontales y traseras reemplazan las cortas patas de las tortugas terrestres y contienen músculos bien desarrollados para viajar velozmente por largas distancias. Se ha sabido de tortugas marinas que se mueven en el agua a velocidades de hasta 55 kilómetros por hora. Estas adaptaciones han sido refinadas a lo largo de millones de años de evolución y de cambios ambientales.

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Autor de las páginas: José E. Marcano